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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://paganismo.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Paganismo</title><description/><link>https://paganismo.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>La dominaci&#xF3;n del esp&#xED;ritu</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/111901-la-dominacion-del-espiritu.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/111901-la-dominacion-del-espiritu.php</guid><description><![CDATA[<p align="left"><strong>ATENEO DE MADRID<br />    19 de diciembre de 2002<br />    ESP&Iacute;RITU: PENSAMIENTO Y PALABRA</strong><br />    </p><div>   </div><p align="left"><strong><em>LA DOMINACI&Oacute;N     DEL ESP&Iacute;RITU</em><br />     Por ISIDRO-JUAN PALACIOS</strong></p><p>&nbsp;&nbsp;</p><p align="justify"><strong>&iquest;Cu&aacute;ndo el esp&iacute;ritu empieza    a morir?</strong></p><div>      </div><p align="justify"> Para los griegos, los dioses y los hombres no se diferenciaban     por la inmortalidad del esp&iacute;ritu o del alma, sino por la inmoralidad     del cuerpo. Los primeros no mor&iacute;an, mientras que los segundos s&iacute;.     La vitalidad, que resid&iacute;a en el cuerpo, se iba y languidec&iacute;a     en los hombres.</p><div>   </div><p align="justify"> El imposible ideal pagano de sobrevivir despu&eacute;s     de la muerte lo quiso resolver el cristianismo, entre otros, con la resurrecci&oacute;n     de la carne. Pues el esp&iacute;ritu sobrevive, mientras que el cuerpo&hellip;     He aqu&iacute; el dilema.</p><div>   </div><p align="justify"> El error del dilema es plantear esa disyuntiva, esto     es, la dicotom&iacute;a del cuerpo y el alma, de la materia y el esp&iacute;ritu.     Pues, en efecto, el esp&iacute;ritu empieza a "morir" cuando distinguimos     entre cosas "materiales" y "espirituales". Es una falsa     disyuntiva, porque dentro del Ser, donde en realidad est&aacute; todo, todo     perdura, todo es. Permanece.</p><div>   </div><p align="justify"> El problema, por consiguiente, reside en el cu&aacute;ndo     el hombre comienza a ver semejante divisi&oacute;n y, lo que es a&uacute;n     peor, a enfrentarla.</p><div>   </div><p align="justify">&nbsp;</p><div>   </div><p align="justify"><strong>El esp&iacute;ritu es la t&eacute;cnica</strong></p><div>   </div><p align="justify"> Dado que el esp&iacute;ritu no puede morir y, de hecho     no muere, la cuesti&oacute;n para mi se plantea de otra manera. No deber&iacute;amos     hablar tanto de la muerte del esp&iacute;ritu como de su dominaci&oacute;n     por el hombre. De eso es de lo que deber&iacute;amos hablar ahora, de los intentos     que hace el hombre desde antiguo por dominar el esp&iacute;ritu y, dobleg&aacute;ndolo     en apariencia, intentar ponerlo al servicio de sus exclusivos y malsanos intereses.</p><div>   </div><p align="justify"> Que no debemos distinguir entre "materiales"     y "espirituales" lo pone de manifiesto el dato de que por doquier     hasta las cosas llamadas materiales tienen vida propia. Se realizan a s&iacute;     mismas, conforme a su ser dado desde el principio, sin que nada ajeno o externo     a ellas intervenga. As&iacute; el agua, la espiga de trigo, la hierba o la     encina. Antes de que el mundo conociera al hombre, aqu&eacute;l ya se hac&iacute;a     y era sin &eacute;l. <br />    <br />    La causa por la que las cosas o los seres se hacen se ha detectado desde antiguo.     Ha recibido diversos nombres. Est&aacute; ah&iacute;. Las cosas tienen en s&iacute;,     inherentes, un algo que las realiza. Unos la han llamado: "fuego",     "energ&iacute;a", "lumen naturae", "poder" o     "soberan&iacute;a"; otros: "alma", "esp&iacute;ritu"     o, simplemente, "t&eacute;cnica".</p><div>   </div><p align="justify"> La t&eacute;cnica es el esp&iacute;ritu de las cosas     que las despliega tal como ellas son por naturaleza. Evidentemente, ni el esp&iacute;ritu,     ni la t&eacute;cnica son algo malo, sino, por el contrario, la cualidad que     identifica y desenvuelve la realidad de esas mismas cosas o seres, conforme     a su bondad. Pues el bien es el ser que tenemos y la bondad es su acci&oacute;n     en el mundo.</p><div>   </div><p align="justify">&nbsp;</p><div>   </div><p align="justify"><strong>Cuando se inicia el desastre</strong></p><div>   </div><p align="justify"> Mientras el ser humano sigue dentro del mundo, la     vida es arm&oacute;nica; pero cuando el hombre quiere salir de &eacute;l, comienza     a distinguirse del mundo, y lo observa como un objeto donde suceden cosas distintas     a &eacute;l, ajenas, es entonces cuando nace la causa de todos los problemas     que padecemos.</p><div>   </div><p align="justify"> Entre el 13.000 y el 10.000 antes de Cristo, el hombre     comenz&oacute; a observar el mundo como algo dual, diferente o distanciado,     y pens&oacute;: &iquest;y si yo dominara los ciclos vitales y me apropiara     de ellos, los domesticara? Todo podr&iacute;a ser de otra manera. Hasta ese     momento los hombres, como las plantas y los animales, depend&iacute;an del     mundo. Estaban a su merced, a la merced de una madre que alimenta a sus hijos     de s&iacute; misma, los cuida, los protege, los alivia y los entierra. Los     tiene siempre consigo.</p><div>   </div><p align="justify">El ser humano que pensaba en t&eacute;rminos dominantes     segu&iacute;a tambi&eacute;n dependiendo del mundo, aunque pronto esgrimir&iacute;a     frente a &eacute;l una relaci&oacute;n muy diferente. En este instante, muchos     hombres se separan de las plantas, de los animales y de otros muchos de sus     semejantes que seguir&iacute;an fieles al modelo antiguo. Esta fue la primera     revoluci&oacute;n y la que dar&iacute;a entrada a todas las dem&aacute;s que     luego han sido, y cuya causa justificativa anida en el manifiesto deseo, en     el pensamiento y acci&oacute;n de cambiar el mundo.</p><div>   </div><p align="justify"> Para dominarlo, ten&iacute;a primero que apropiarse     del mundo, acotarlo, hacerlo de su exclusividad. Una vez en la propiedad de     las cosas, asumir&iacute;a su domesticaci&oacute;n, colocando todo bajo su     mirada. Es entonces cuando nace la tecnolog&iacute;a definida como la apropiaci&oacute;n     del esp&iacute;ritu de las cosas por la raz&oacute;n y el arte. Descubrir c&oacute;mo     funciona la t&eacute;cnica de los seres para, mediante su conocimiento, su     disecci&oacute;n y manipulaci&oacute;n hacer con ellas y en ellas lo que el     yo asaltante quisiera. Esta premisa alumbra la magia y desde ella y con ella     (no hay que olvidarlo, aunque los cient&iacute;ficos no quieran reconocerlo)     se introduce su heredera la ciencia y sus aplicaciones pr&aacute;cticas: la     tecnolog&iacute;a de la vida. Nuestro ahora.</p><div>   </div><p align="justify"> Desde ese sobrecogimiento, desde ese asombro, el mundo     dej&oacute; de ser salvaje, libre (cada cosa realiz&aacute;ndose con fidelidad     a su ser y ofreciendo sus productos a los dem&aacute;s seres), y se desencadena     su calvario hacia la destrucci&oacute;n por el dominio de la t&eacute;cnica.     Ha empezado la era de la domesticaci&oacute;n. De esta responsabilidad, que     &uacute;nicamente cabe al hombre moderno, que ya naciera como se ha dicho hace     diez o trece mil a&ntilde;os, no hace unos pocos siglos como enga&ntilde;osamente     se cree; de tal crimen contra la vida &uacute;nicamente se salvan los pueblos     que, desde antiguo y a lo largo de los siglos, no han querido sumarse, ni asimilarse,     manteni&eacute;ndose salvajes con su resistencia a la incorporaci&oacute;n;     y, con ellos, los caballeros andantes y los monjes de todas las culturas, de     todas las religiones.</p><div>   </div><p align="justify"> Es aqu&iacute;, en el punto de partida del proceso,     cuando surge la dial&eacute;ctica, al tener el rebelde la necesidad de desmenuzar     y seccionar las cosas para su apropiaci&oacute;n. Separ&aacute;ndose del mundo     y seccion&aacute;ndolo, separa y escinde cielo y tierra, materia y esp&iacute;ritu,     cuerpo y alma, divino y humano, luces y sombras, nosotros y ellos, yo y t&uacute;&hellip;</p><div>   </div><p align="justify"> Sabe este nuevo hombre qu&eacute; es la materia, pues     la toca y la devora, pero, se pregunta: &iquest;qu&eacute; es el esp&iacute;ritu     o la t&eacute;cnica que la realiza y la hace ser lo que es? Eso es lo que hay     que conseguir dominar. Entonces seremos "como dioses". Matizo e insisto:     no dioses, sino "como" dioses.</p><div>   </div><p align="justify">&nbsp;</p><div>   </div><p align="justify"><strong>Devoramos el mundo</strong></p><div>   </div><p align="justify"> Se ha puesto en marcha el v&eacute;rtigo. La tecnolog&iacute;a     succiona el mundo. El hombre se apropia de los seres extray&eacute;ndoles su     soberan&iacute;a, su esp&iacute;ritu. Sacando todo hacia las periferias, inaugurando     la era de lo p&uacute;blico, del espect&aacute;culo y la informaci&oacute;n     a toda costa. Porque conocer es poder. Nace la agricultura, la era de los metales,     el mercado, la pol&iacute;tica, la investigaci&oacute;n... por el progreso     y la existencia m&aacute;s c&oacute;moda y pertrechada. </p><div>   </div><p align="justify">Un cambio de paradigma tal que enseguida agita el mundo.     Brotan los desequilibrios en la riqueza disponible y acumulada, y eso mete     la guerra incesante en el mundo como un mal end&eacute;mico. Al principio imperceptibles,     las consecuencias de la mudanza acometida por ac&aacute; o por all&aacute;,     el viejo don apacible se tambalea hasta llegar a desaparecer a media que progresa     la agitaci&oacute;n. Ya no sabemos lo que significa vivir en paz. Y estamos     expuestos a todo.</p><div>   </div><p align="justify"> Estamos ya fuera, en el exterior y en medio del saqueo     del mundo. La dial&eacute;ctica naciente enseguida se reconstituye en el mismo     proceso que ha liberado. La apropiaci&oacute;n ha inventado una nueva polaridad     entre riqueza y pobreza que antes de ella no exist&iacute;a. Todos &eacute;ramos     igualmente pobres o igualmente ricos en un orbe que ofrec&iacute;a su abundante     generosidad. De la apropiaci&oacute;n y la acumulaci&oacute;n vivieron las     guerras permanentes, que no nos abandonan desde hace, m&aacute;s o menos, once     mil a&ntilde;os; llegaron la esclavitud y todas las revoluciones que la ambici&oacute;n     humana ha encendido; revoluciones no s&oacute;lo pol&iacute;ticas, sino tambi&eacute;n     religiosas, que en la existencia posterior han sido hasta nuestros d&iacute;as.     El da&ntilde;o es imparable desde que la impostura naciera.</p><div>   </div><p align="justify"> Es en este proceso, que acabo de desplegar apresuradamente,     donde se dan cita todas las crueldades.</p><div>   </div><p align="justify"><strong><br />    &iquest;C&oacute;mo se puede recuperar el esp&iacute;ritu?</strong></p><div>   </div><p align="justify"> Basta con desandar todo el proceso con un gesto en     el presente para deshacer la adversidad expandida. Volviendo a la unidad primera     y no saliendo del mundo, sino permaneciendo en &eacute;l o "volviendo"     a &eacute;l. Al primer espacio: la Naturaleza; a la primitiva fiesta, el d&iacute;a     y la noche; a la oraci&oacute;n continua, esa que se realiza viviendo o muriendo,     ininterrumpidamente, ya hagamos lo que hagamos, ya durmamos, ha hablemos, ya     comamos, ya recemos, porque estamos en el Ser y somos del Ser. No tenemos un     ser, es el Ser quien nos contiene; no poseemos un esp&iacute;ritu, vivimos     en el seno del Esp&iacute;ritu. Nada en la naturaleza deja de ser lo que es     para hacer lo que hace. S&oacute;lo el hombre que ha salido de la naturaleza     deja de ser lo que es. Y as&iacute;, si tiene que hacer oraci&oacute;n va al     templo y si quiere dejar la oraci&oacute;n sale del templo; si quiere trabajar     va al trabajo, si quiere dejar de trabajar sale del trabajo; si quiere una     diversi&oacute;n sale y la busca hasta que la encuentra "fuera"&hellip;     Deja muchas veces de ser para estar en diferentes lugares y ser de modos distintos.     Tal es la vida partida que ahora experimentamos.</p><div>   </div><p align="justify">&nbsp;</p><div>   </div><p align="justify"><strong>Por &uacute;ltimo, &iquest;qu&eacute; esp&iacute;ritu     hay que recuperar?</strong></p><div>   </div><p align="justify"> La tarea, por tanto, viene sola: &iquest;qu&eacute;     esp&iacute;ritu hay que recuperar? Es el esp&iacute;ritu que vuelve al Ser,     a ser en el Ser. Cada uno seg&uacute;n su naturaleza. La hierba siendo hierba,     el lobo, lobo; el hombre, hombre. M&uacute;ltiples formas tiene el Ser de ser.     Cada cual tiene la suya. La tarea consiste en permanecer en ella o recuperarla     si &eacute;sta se ha perdido.</p><div>   </div><p align="justify"> Para buscarse la propia, los monjes salen de la ciudad     y vuelven al mundo, al primitivo seno de la creaci&oacute;n, a lo m&aacute;s     rec&oacute;ndito y salvaje, indomesticado, si es posible, a&uacute;n no tocado     o machado por la ambici&oacute;n humana; y all&iacute;, en la soledad no civilizada     y donde el bullir del mercado no llega, descubren su ser&hellip; en el Ser.</p><div>   </div><p align="justify"> No llevan nada, ni siquiera un nombre. Nada. Se entregan     confiantes como ni&ntilde;os que no temen nada. Vuelven as&iacute; a ser como     siempre fue la humanidad primera. Sin necesidades, sin atributos, sin pretensiones&hellip;     a merced. Sencillamente, porque lo ten&iacute;an y lo eran todo en el Ser.     </p>]]></description><pubDate>Mon, 19 Nov 2007 02:11:00 +0000</pubDate></item><item><title>Del paganismo al cristianismo</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/091302-del-paganismo-al-cristianismo.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/091302-del-paganismo-al-cristianismo.php</guid><description><![CDATA[<strong><span> Por Blithert.</span></strong>  <p style="margin-left: 5px; margin-right: 5px" align="justify"><span><br /> <br /> <strong> Introducci&oacute;n</strong><br /> <br /> Antes de entrar en materia conviene definir lo que significa la palabra paganismo: paganismo y pagano son palabras que provienen del lat&iacute;n "paganus" que era el t&eacute;rmino que designa a una persona que resid&iacute;a en el campo o simplemente campesino. Es una referencia a una &eacute;poca en que los cultos urbanos del imperio (especialmente en las clases altas) se establec&iacute;an como la nueva religi&oacute;n oficial, d&aacute;ndole as&iacute; un caracter &#39;snob&#39; a la espiritualidad del imperio, mientras que las personas del campo continuaban con los viejos ritos. Los cristianos urbanos de Roma utilizaban este t&eacute;rmino de forma peyorativa haciendo alusi&oacute;n a las religiones de los campesinos, lo cual hizo que con el tiempo adquiriese un nuevo significado, es decir "hombre sin Dios", ya que seg&uacute;n ellos su religi&oacute;n &#39;snob&#39; era la &uacute;nica religi&oacute;n valedera.<br /> <br /> <br /> <strong> Paleopaganismo</strong><br /> <br /> El padre de lo que hoy d&iacute;a se llama paganismo es el paleopaganismo el cual se inici&oacute; en la edad de piedra como culto a Vanir, la diosa madre del chamanismo, con el tiempo este culto fue evolucionando en cultos a la fertilidad (en todas sus formas) y culto a los dioses de la caza. A comienzos de la edad de bronce aparece la escritura y de esa forma comienzan a registrarse los eventos y costumbres religiosas. En la &eacute;poca de mayor esplendor de esta edad comienza la adoraci&oacute;n al sol y con ella la construcci&oacute;n de monumentos megal&iacute;ticos cuyo s&iacute;mbolo mas representativo es el Stonehenge, hecho por tribus adoradoras del vaso.<br /> <br /> <strong> <br /> Los Celtas</strong><br /> <br /> Llegada la edad de hierro los pueblos celtas impusieron su autoridad y sus cultos se fundieron con los cultos de los pueblos sometidos que usaban el bronce, y como resultado aparecen las civilizaciones n&oacute;rdicas con adoraciones de h&eacute;roes divinizados (Wothan, Thunder, Sigfried) continua la adoraci&oacute;n de dioses y diosas antiguos de la fertilidad y un sinn&uacute;mero de personajes y deidades m&aacute;gicas tales como elfos, gnomos, duendes, hadas, ninfas y Banshees que inspiraron montones de libros de historias y poes&iacute;a. Es en esta &eacute;poca en que aparecen los runas aunque no fue sino hasta iniciada la edad media que estos tuvieron un gran apogeo; seg&uacute;n estos Runas "la Tierra es un organismo vivo, toda vida en el Universo es atravesada por la energ&iacute;a creadora de la Fuerza de Vida y que todo lo que existe es parte de una unidad mayor"<em>, </em>"la Tierra no es un cuerpo muerto, pero est&aacute; habitada por los esp&iacute;ritus que constituye su vida y alma. Todas las cosas existen drenando su fuerza del esp&iacute;ritu de &nbsp;la Tierra. Este esp&iacute;ritu es la vida, es alimentado por las estrellas y alimentan las cosas vivas que abriga en su vientre". Esto era algo que la gran mayor&iacute;a de las religiones de esta regi&oacute;n compart&iacute;a en com&uacute;n. Sin duda esta fue una de las &eacute;pocas mas grandiosas de las religiones nativas de Europa.<br /> <br /> <br /> <strong> La Ocupaci&oacute;n Romana</strong><br /> <br /> A comienzos del siglo I A.C llegan los romanos a ocupar gran parte de Europa y con ella introducen sus cultos de dioses &eacute;picos post-griegos junto con toda su literatura; a pesar de su poder de dominio los romanos toleraron las religiones ya existentes en estas regiones, e incluso permitieron abrir templos de ellas en la propia Roma seg&uacute;n se iban estableciendo en la metr&oacute;poli representantes de las diferentes regiones conquistadas.<br /> <br /> <br /> <strong> El Cristianismo</strong><br /> <br /> La aparici&oacute;n de la secta cristiana ocurrir&iacute;a aproximadamente un siglo mas tarde y con ella comenzar&iacute;a su persecusi&oacute;n por parte de las autoridades, no solo romanos, sino tambi&eacute;n de otros grupos pol&iacute;ticos y religiosos de la &eacute;poca, ya que consideraban peligrosa una religi&oacute;n que se dec&iacute;a a si misma la poseedora de la verdad absoluta y que miraba a las dem&aacute;s religiones como equivocadas (mitos) y sin derecho a ser practicadas. A medida que el imperio se hac&iacute;a mas d&eacute;bil y corrupto el cristianismo cobraba mayor influencia en este y pasa de ser una secta a una religi&oacute;n organizada, finalmente con el ascenso de Constantino al trono del imperio dicha religi&oacute;n se convierte en la oficial del imperio, lo cual contribuye a agravar aun mas la crisis del Imperio; para cuando el emperador Juliano se da cuenta de la situaci&oacute;n ya es demasiado tarde como para que sus acciones surtan efecto, y por el contrario es asesinado (por un devoto cristiano) por intentar restaurar los antiguos cultos paganos.&nbsp; Finalmente El Imperio Romano se viene abajo y es invadido por una sucesi&oacute;n de pueblos de origen germano en su mayor&iacute;a considerados b&aacute;rbaros, los cuales, gracias a la astucia de los jerarcas cristianos, son convertidos a la religi&oacute;n cristiana, de esta forma se logra conservar el cristianismo como religi&oacute;n oficial en las regiones de Europa que antes pertenec&iacute;an al imperio, mientras que las regiones lim&iacute;trofes conservaban sus cultos nativos.<br /> <br /> El caso de Britania es un caso particular digno de ser analizado aparte ya que esta regi&oacute;n, al ser abandonada por las legiones de Roma a comienzos de la edad media, es invadida por los anglos y sajones, y estos en lugar de asimilarse a la cultura de los locales incluida su religi&oacute;n, decidieron conservar sus propias creencias. La visi&oacute;n que la historia actual tiene de estos pueblos invadiendo a Britania es la de b&aacute;rbaros groseros, que saquearon y que robaban en el camino de Inglaterra, durante unos de los periodos m&aacute;s negros de la historia inglesa. La verdad, como se acostumbra a conocer con los relatos modernos sobre los pueblos paganos, es un poco diferente. A trav&eacute;s de investigaciones hist&oacute;ricas y excavaciones arqueol&oacute;gicas revel&oacute; recientemente que los vikingos era un pueblo civilizado y de cultura, que no merec&iacute;an la imagen sanguinaria dada por las pel&iacute;culas y novelas sensacionalistas de Judiwood. Su orfreber&iacute;a era una de las mejores en talento y creatividad art&iacute;stica. Excavaciones recientes en York muestran que los Vikingos eran mercaderes de los mundos antiguos. Fueron desenterrados largas filas de lonjas, donde mercaderes de todo el continente llegaban a intercambiar mercader&iacute;as y comerciar con lana, metales preciosos y armas.&nbsp;</span></p>  <p style="margin-left: 5px; margin-right: 5px" align="justify"><span> Inglaterra anglosajona y escandinava, en general se ve por los historiadores como un pa&iacute;s b&aacute;rbaro, corrupto. Los sajones eran capaces de ejecutar trabajos art&iacute;sticos excelentes, entre los cuales encontramos el famoso broche de Kingston, descubierto en Kent. Fechado en el siglo VII, consiste en un dise&ntilde;o conc&eacute;ntrico, con una cruz en relieve decorada con discos y botones, tambi&eacute;n en relieve. En el fueron ba&ntilde;ados en oro, granate, vidrio azul y conchas marinas blancas. Ese broche es un verdadero ejemplo de artesan&iacute;a sajona en prueba de la mentira proclamada por aquellos que denominan los periodos sajones y escandinavo de la historia de Inglaterra como una edad oscura. La verdadera edad oscura ocurri&oacute; cuando el Cristianismo tuvo su gran apogeo, tanto territorial y pol&iacute;tico, principalmente durante el negro periodo de la "Santa Inquisici&oacute;n" Por los hechos hist&oacute;ricos de actuaci&oacute;n, podemos concluir que la Iglesia Cristiana, de Car&aacute;cter Dogm&aacute;tica, est&aacute; en contra de los Libres Pensadores. Se habla de los enormes perjuicios causados por el desarrollo tecnol&oacute;gico y medicinal de la ciencia.<br /> <br /> <strong> <br /> Absorci&oacute;n del Paganismo</strong><br /> <br /> En nuestro estudio de las runas, debemos nombrar tambi&eacute;n que la transici&oacute;n de la pr&aacute;ctica de la antigua religi&oacute;n pagana de la conversi&oacute;n al cristianismo fue mucho m&aacute;s larga de lo que los historiadores ortodoxos y los te&oacute;logos nos acreditan. Ciertamente no bast&oacute; simplemente con agitar una barita m&aacute;gica para todo el mundo se convirtiera en cristiano de la noche a la ma&ntilde;ana, como sugieren muchos libros de historia oficial. Sin embargo la aristocracia apuesta, por estar convencida del poder pol&iacute;tico ofrecido, por la nueva religi&oacute;n. Los campesinos que eran los verdaderos paganos rehusaron a aceptar a los ensimismados venidos de Oriente, aferr&aacute;ndose tenazmente a sus antiguas creencias. Percibiendo esto, los sacerdotes cristianos (muy astutos ellos) adaptaron estas creencias en sus dogmas religiosos y eficazmente las anularon por la absorci&oacute;n; ritos como el halloween, Santa Claus e incluso la misma navidad tienen sus or&iacute;genes netamente paganos.<br /> <br /> Algunos runas aceptaron alegremente a Jes&uacute;s, como otro aspecto de Odin. Al final, el nuevo dios tambi&eacute;n fue colgado en un &aacute;rbol y ritualmente muri&oacute; por los pecados de su tribu. Este eterno motivo era comprendido por todos los pueblos paganos, que conoc&iacute;an el sacrificio del rey divino, que muri&oacute; para fertilizar la tierra con su sangre. Por tanto, no necesitar&aacute;n tambi&eacute;n de aceptar a lo divino del rey jud&iacute;o: Mar&iacute;a, como el otro aspecto de la Gran Diosa. comienza as&iacute; el per&iacute;odo de la Fe Doble.<br /> <br /> <strong> <br /> Dos Religiones en Una</strong><br /> <br /> Durante el periodo de la Fe Doble, al final del siglo XI y despu&eacute;s del XII, las runas se convirtieron en un alfabeto m&iacute;stico usado para descubrir la vida de Jes&uacute;s y sus disc&iacute;pulos. Un ejemplo cl&aacute;sico es la Cruz Ruthwel, encontrada en un cementerio de la Iglesia, en Dumfries, con inscripciones r&uacute;nicas que cuentan la historia de la crucifixi&oacute;n, mezcladas con s&iacute;mbolos paganos, estos como p&aacute;jaros, otros animales y flores silvestres. Tambi&eacute;n est&aacute; incluida la cena del nacimiento, la fuga de Mar&iacute;a y Jos&eacute; hacia Egipto, la sanaci&oacute;n de un hombre ciego por el Nazareno y Mar&iacute;a Magdalena lavando sus pies. Sobre la caja hecha<br /> para Sta Cuthbert, en 698, runas y letras romanas se usaron de lado a lado. En el caso de las runas, estas fueron empleadas especialmente para los nombres de Jes&uacute;s y los cuatro ap&oacute;stoles: Mateo, Marco, Lucas y Juan. Eso demuestra la subsistencia de la pr&aacute;ctica precristiana del uso de las runas para los nombres sagrados de los dioses. Las runas fueron encontradas en inscripciones hechas en el t&uacute;mulo de un santo cristiano del siglo VII, o que demuestra que su poder m&aacute;gico no diminuy&oacute; con la llegada de la nueva religi&oacute;n.&nbsp;</span></p>  <p style="margin-left: 5px; margin-right: 5px" align="justify"><span> Las oraciones cristianas frecuentemente usaron encantamientos paganos alterando a penas los nombres de los antiguos dioses paganos por aquellos santos y ap&oacute;stoles. Los folcloristas Alexander Carmichael (1832-1912) pasaron la vida coleccionando oraciones ga&eacute;licas en uso en las tierras de la alta Escocia y en las Islas H&eacute;bridas. Muchas constituyen encantamientos paganos poco disfrazado para obtener buenas cosechas o para consagrar las semillas. As&iacute; como se invocaba a Jes&uacute;s y los santos, esas oraciones tambi&eacute;n invocaban a Sta Brigida, que es una versi&oacute;n cristianizada de la diosa c&eacute;ltica de los fuegos sagrados y manantiales santos, Bridget. Ejemplos de tales oraciones pueden ser encontradas en los libros de Carmichael " The Sun Dances (Las danzas Solarers)" Floris Books, Edimburgo<strong>.<br /> <br /> Comienzan los tiempos oscuros</strong><br /> <br /> "The Burning Times" es el nombre usado por muchas Brujas modernas paganas para la era de la Inquisici&oacute;n, y de otras cazas de brujas (Incluido Salem) que surgir&aacute; de &eacute;sta. Durante esta &eacute;poca, muchas mujeres y hombres fueron perseguidos por las pr&aacute;cticas opuestas a la Iglesia, especialmente brujer&iacute;a. El Malleus Maleficarum fue una gu&iacute;a de c&oacute;mo torturar brujas acusadas obligando a confesi&oacute;n de cualquier cosa que de la cual estuviesen acusadas. A esa altura de la persecuci&oacute;n, ciudades enteras fueron sometidas al proceso, y hasta ese d&iacute;a, ninguno sabe ciertamente cuantas personas fueron brutalmente asesinadas durante esta locura.<br /></span></p><p style="margin-left: 5px; margin-right: 5px" align="justify"><span> Como en muchos de los casos, este horror surgi&oacute; del miedo, la ignorancia y de informaciones incorrectas. La mayor&iacute;a de las personas que fueron capturadas, torturadas y matadas no eran brujos (o brujas) de cualquier formas, simplemente personas que estaban en el lugar incorrecto de alguien que estaba sobre los olvidos del magistrado local, o alguien que no encajaba en la sociedad (Particularmente mujeres maravillosas o feas, o personas que fueron ricas y pr&oacute;speras, o que fueron propietarios de tierras, los locos o retardados, y tambi&eacute;n personas que fueron excepcionalmente inteligentes fueron todos los ejemplos de aquellos que fueron las v&iacute;ctimas principales de esta persecuci&oacute;n) Se calcula que en cuatrocientos a&ntilde;os que se continuar&aacute;, cerca de nueve millones de hombres, mujeres y ni&ntilde;os morir&aacute;n para satisfacer la loca venganza de la Iglesia contra los paganos. Muchos inocentes morir&aacute;n en la horca o en la pira. (Este es el famoso "Amor" Cristiano) Dentro de torturas terribles (Arrancando los ojos, torciendo los pulgares, ruedas de tortura), muchos prefirieron una falsa confesi&oacute;n y, por tanto, una muerte r&aacute;pida a la larga agon&iacute;a de la inquisici&oacute;n.&nbsp;</span></p>  <p style="margin-left: 5px; margin-right: 5px" align="justify"><span> Los resultados de todo el proceso fue la condena a las runas como s&iacute;mbolo de magia negra. En t&eacute;rminos de la Edad Media, el conocimiento r&uacute;nico fue ampliamente disipado. La palabra runa degener&oacute; y pas&oacute; a significar cualquier palabra o s&iacute;mbolo m&aacute;gico usado en encantamientos. Fue apenas en el fin del siglo XIX que las runas reaparecieron en la consciencia p&uacute;blica, resultado de investigaciones por ocultistas germ&aacute;nicos, tentados por revivir el paganismo teut&oacute;nico y escandinavo. Ya en Islandia, la historia relata que sus gobernantes tuvieron que tomar una decisi&oacute;n amarga. Sobre la presi&oacute;n pol&iacute;tica de la Europa Cristiana (Que consist&iacute;a en un embargo econ&oacute;mico tomando la amenaza de una guerra genocida liderada por el rey cristiano "Santo" Olaf, el Gordo), y encarado la necesidad del comercio, el Althing (Las decisiones del Estado eran determinadas por una asamblea de los islandeses en una democracia de verdad, no como las falsas democracias "show" en las que vivimos) se declar&oacute; Islandia como un pa&iacute;s oficialmente cristiano.<br /> <br /> <strong> <br /> La Paradoja Inquisitiva</strong><br /> <br /> Durante la fusi&oacute;n de creencias paganas ilustra la lucha en Inglaterra anglosajona, entre fieles rivales. Fue una batalla de mentes, almas y corazones, que ocurr&iacute;a en las caba&ntilde;as de los campos para los palacios reales, que reivindicaban la descendencia de Wotan. Tal lucha termin&oacute; de modo sangriento, pues despu&eacute;s de que la Iglesia alcanz&oacute; el poder pol&iacute;tico, suprimi&oacute; a los "herejes" de sus cuadros y expuls&oacute; de sus reinos a aquellos descendientes, que decidieron seguir una vida espiritual diferente. La desgracia es que para ser considerado un hereje de una religi&oacute;n, se necesita pertenecer primero a la religi&oacute;n en curso. Pero los cristianos, en su absoluta arrogancia, considera toda la humanidad como cristiana por defecto, que est&aacute; al servicio de su dios que piensa que es &uacute;nico (monote&iacute;sta). Un hereje es un miembro de una religi&oacute;n que distorsiona las bases de esta para un fin o significado completamente en oposici&oacute;n a los ideales por las cuales fue fundada (arrianismo, maniqueismo, &nbsp; reformismo). Un ap&oacute;stata es aquel que deja una religi&oacute;n en pro de otra (el emperador Juliano). Ambos son considerados cr&iacute;menes seg&uacute;n el pensamiento cristiano cuya doctrina va en contra de la libertad de pensamiento. Los paganos mencionados en esta parte de la historia no pudieron ser acusados de ninguno de estos dos "cr&iacute;menes" pues nunca fueron cristianos.<br /> <br /> <strong> <br /> El Nuevo Renacer<br /> </strong> <br /> Con algunos pocos siglos, los &uacute;ltimos, reapareci&oacute; el Paganismo N&oacute;rdico, que en una &eacute;poca ocup&oacute; toda las religiones del Norte de Europa en donde estaba aparentemente muerto. Entre tanto Islandia (&uacute;ltimo basti&oacute;n del paganismo) fue un pa&iacute;s tolerante y los mitos, historias, y leyendas de las &eacute;pocas paganas fueron libradas de las quemas y destrucci&oacute;n para ascender las llamas de la creencia en las generaciones siguientes. Sobre esto habla el famoso poeta, Sveinbj&ouml;rn Beinteinsson.&nbsp;</span></p>  <p style="margin-left: 5px; margin-right: 5px" align="justify"><span> Islandia una vez m&aacute;s reconoci&oacute; el Paganismo N&oacute;rdico como una religi&oacute;n leg&iacute;tima y legal. Una restauraci&oacute;n de nuestra antigua fe es como un total florecer. Esta antigua religi&oacute;n pagana fue conocida como &Aacute;satr&uacute;, una palabra del N&oacute;rdico Cl&aacute;sico que significa Troth (Truth) Lealtad a los Dioses, y &Aacute;satr&uacute; modernos (en su versi&oacute;n purista y no en la de movimientos que han adoptado esta palabra) no es menos que el completo revivir de la antigua religi&oacute;n Pagana N&oacute;rdica.</span></p>]]></description><pubDate>Thu, 13 Sep 2007 13:25:00 +0000</pubDate></item><item><title>Pasos hacia lo sagrado</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/091301-pasos-hacia-lo-sagrado.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/091301-pasos-hacia-lo-sagrado.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>Por Alain de Benoist</strong><br /></p><p>&nbsp;</p><p align="justify">En los siglos quince y diecis&eacute;is, el Renacimiento fue genuinamente un re-nacimiento, un renacer. "Nos llevo," como dijo Ernest Renan, "a ver a la Antig&uuml;edad cara a cara." A pesar de que este renacer no fue un viaje al pasado o un simple regreso del pasado, sino al contrario un punto de partida para una nueva aventura espiritual, una nueva aventura del esp&iacute;ritu F&aacute;ustico, de aqu&iacute; en adelante triunfante porque finalmente se ha despertado a s&iacute; mismo. Hoy el "neo-paganismo", igualmente, no es una regresi&oacute;n. Al contrario, es la elecci&oacute;n deliberada de un futuro m&aacute;s aut&eacute;ntico, m&aacute;s armonioso, m&aacute;s poderoso--una opci&oacute;n que proyecta en el futuro, para las nuevas creaciones, lo Eterno desde donde nosotros venimos.</p><p align="justify">&nbsp;</p><p align="justify">Si uno reconoce que algo es grande, Heidegger dice, "entonces al principio de esa grandeza hay todav&iacute;a restos de algo mucho mas grande." El paganismo hoy requiere claramente, en primer lugar, una cierta familiaridad con las antiguas religiones Indo-europeas, su historia, su teolog&iacute;a, su cosmogon&iacute;a, su sistema simb&oacute;lico, sus mitos y los mitemas de que forman parte de ellas--la familiaridad con el conocimiento, pero tambi&eacute;n la familiaridad espiritual; la familiaridad epistemol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n la familiaridad intuitiva. El paganismo no s&oacute;lo es una cuesti&oacute;n de acumular conocimientos sobre las creencias de las varias regiones de Europa, ni nosotros podemos ignorar los rasgos que les distinguen, a menudo profundamente. El paganismo tambi&eacute;n requiere, sobre todo, identificar la proyecci&oacute;n de esas creencias, la transposici&oacute;n de un cierto n&uacute;mero de valores que, como herederos de una cultura, nos pertenecen y est&aacute;n relacionados con nosotros directamente. (Esto, como consecuencia, nos lleva a reinterpretar la historia de los dos &uacute;ltimos milenios como la historia un gran combate espiritual). <br /> </p><p align="justify"><br />Esta recuperaci&oacute;n de las tradiciones paganas es una tarea considerable. No s&oacute;lo las religiones de la vieja Europa no cedieron nada al monote&iacute;smo en su riqueza o su complejidad espiritual y teol&oacute;gica, sino que nosotros incluso podemos decir que en este terreno ellas prevalecieron a menudo. La cuesti&oacute;n mas importante no es si las religiones paganas son mas ricas y mas complejas que el monote&iacute;smo. Lo que es importante es que ellas nos hablan sobre nosotros, y yo por mi parte aprendo mas lecciones del contraste simb&oacute;lico de Jano y Vesta, comprendo mas sobre la &eacute;tica de Oresteia o del cuento sobre de la desmembraci&oacute;n de Ymir, que de las aventuras de Jos&eacute; y sus hermanos o de la historia del intento de asesinado de Isa&iacute;as. <br /> </p><p align="justify"><br />M&aacute;s all&aacute; de la simple observaci&oacute;n de los mitos, es aconsejable buscar alguna concepci&oacute;n de la divinidad y de lo sagrado, alg&uacute;n sistema de interpretaci&oacute;n del mundo, alguna filosof&iacute;a interna en ellos. Porque incluso declarar la inexistencia de Dios, como Bernard-Henri L&eacute;vy hace, presupone un monote&iacute;smo impl&iacute;cito. Nuestra &eacute;poca todav&iacute;a permanece profundamente Judeo-cristiana en la forma c&oacute;mo concibe la historia y en los valores esenciales que asume, aunque las iglesias y las sinagogas est&eacute;n vac&iacute;as. Rec&iacute;procamente, un pagano no necesita creer literalmente en J&uacute;piter o Wotan, aunque eso no seria m&aacute;s rid&iacute;culo que una creencia literal en Jehovah. El paganismo contempor&aacute;neo no consiste en erigir altares a Apolo o reavivar el culto de Odin. Implica mirar mas all&aacute; de las formas de la religi&oacute;n, y de acuerdo a un procedimiento tradicional, buscar el "equipo mental" del cual la religi&oacute;n es el producto, el universo interior que refleja, la forma de entender el mundo que denota. En pocas palabras, implica considerar a los Dioses como "centros de valores" (H. Richard Niebuhr) y los credos de los cuales son objeto como sistemas de valores. Los dioses y los credos pueden ser olvidados, pero los valores permanecen. <br /> </p><p align="justify"><br />Es decir que el paganismo, lejos de caracterizarse por un rechazo de la espiritualidad o un rechazo de lo sagrado, consiste al contrario en la elecci&oacute;n (y la reapropiaci&oacute;n) de otra espiritualidad, de otra forma de lo sagrado. Lejos ser confundido con el ate&iacute;smo o el agnosticismo, interpone, entre el hombre y el universo, una relaci&oacute;n fundamentalmente religiosa que en su calidad espiritual nos parece mucho m&aacute;s intensa, m&aacute;s seria, m&aacute;s fuerte que el monote&iacute;smo Judeo-cristiano. Lejos de desacralizar el mundo, lo sacraliza en el sentido literal del termino, ya que le considera sagrado, y es precisamente esto lo que es pagano. As&iacute;, como Jean Markale escribe, "el paganismo no es igual a la ausencia de Dios, la ausencia de lo sagrado, la ausencia del ritual. Al contrario, es la afirmaci&oacute;n solemne de la trascendencia, la cual comienza con el reconocimiento de que lo sagrado ya no reside mas en el Cristianismo. Europa nunca ha sido mas pagana que cuando mira sus or&iacute;genes, los cuales no son Judeo-Cristianos." <br /> </p><p align="justify"><br />La espiritualidad, el sentido de lo sagrado, la fe, la creencia en la existencia de Dios, la religi&oacute;n como ideolog&iacute;a, religi&oacute;n como sistema y como instituci&oacute;n--todas son nociones muy diferentes y necesariamente no se interceptan, y no son inequ&iacute;vocas. Hay religiones que no tienen ning&uacute;n Dios (el Tao&iacute;smo, por ejemplo); la creencia en Dios no necesariamente implica la creencia en un Dios personal. Por otro lado, imaginar que todas las preocupaciones religiosas pudieran desaparecer permanentemente de la humanidad es, en nuestros ojos, pura fantas&iacute;a. La fe no es ni represi&oacute;n ni ilusi&oacute;n, y la raz&oacute;n humana lo mejor que puede hacer es reconocer que la raz&oacute;n sola no es suficiente satisfacer todas las aspiraciones internas de los hombres. Como Schopenhauer observa: El hombre es el &uacute;nico ser que es atemorizado por su propia existencia; un animal bruto que cuando vive en la tranquilidad es atemorizado por la nada... Este temor que ocurre sobre todo ante la muerte y luego de la observaci&oacute;n de la destrucci&oacute;n y desaparici&oacute;n de todos los otros seres, es la fuente de nuestras necesidades metaf&iacute;sicas; debido a esto el hombre es un animal metaf&iacute;sico." La necesidad de lo sagrado es una necesidad humana fundamental, de la misma manera como la comida o la copulaci&oacute;n. Mircea Eliade nota que "la experiencia de lo sagrado es una estructura de la conciencia", sin la cu&aacute;l uno no podr&iacute;a hacer nada. El hombre necesita alguna creencia o alguna religi&oacute;n--distinguimos aqu&iacute; la religi&oacute;n de la &eacute;tica--como ritual, como acciones que le confortan por su regularidad invariable, mientras que forma parte de los modelos habituales por los cuales &eacute;l es construido. En este respecto, la reciente aparici&oacute;n del ate&iacute;smo est&aacute; entre esos fen&oacute;menos de decadencia que est&aacute;n destructurando al Hombre de lo que le hace distintamente humano. ( &iquest;El hombre que ha perdido la capacidad o el deseo de creer todav&iacute;a es un Hombre? Al menos uno puede proponer la pregunta.) <br /> </p><p align="justify"><br />"Es posible", R&eacute;gis Debray escribe, "tener una sociedad sin Dios; no es posible tener una sociedad sin religi&oacute;n." &Eacute;l agrega: "Los Estados donde el escepticismo predomina van camino a la disoluci&oacute;n." Los comentarios de George Bataille tambi&eacute;n son pertinentes: "La religi&oacute;n, cuya esencia es la b&uacute;squeda de una intimidad perdida, es esencialmente un esfuerzo de la conciencia para ayudar al encuentro con uno mismo. " Esto es suficiente para condenar el liberalismo Occidental. Ciertamente le dar&iacute;amos demasiado cr&eacute;dito al Judeo-Cristianismo si rechazamos todos los conceptos sobre los cuales mantiene un monopolio simplemente porque los ha tomado. No necesitamos desechar la idea de Dios o el concepto de lo sagrado debido a la forma enfermiza en que el Cristianismo los ha expresado, en el mismo sentido que no debemos romper con los principios aristocr&aacute;ticos solo porque han sido caricaturizados por la burgues&iacute;a. <br /> </p><p align="justify"><br />Tambi&eacute;n debemos notar que en la antig&uuml;edad pre-Cristiana la palabra "ate&iacute;smo" pr&aacute;cticamente no tenia sentido. Los antiguos juicios por ofensas como "incredulidad" o "impiedad" estaban generalmente relacionados, en realidad, con otras ofensas. Cuando el historiador pagano Ammianus Marcellinus comentaba "que hay algunas personas para quienes el cielo est&aacute; vac&iacute;o de dioses", &eacute;l especifica que ellos creen, no obstante, en la magia y en las estrellas. En Roma fueron los Cristianos quienes fueron acusados de "ate&iacute;smo", porque ellos no mostraban respeto a las im&aacute;genes de los dioses ni a los lugares de culto. En Grecia, el pensamiento racional se reorient&oacute; hacia la teogon&iacute;a y la cosmolog&iacute;a m&iacute;tica. Por eso Claude Tresmontant, despu&eacute;s de haber asemejado al pante&iacute;smo gratuitamente con el "ate&iacute;smo", escribe que el &uacute;ltimo es "sumamente religioso", que de hecho "es demasiado religioso, porque diviniza el universo." En la Europa antigua, lo sagrado no se conceb&iacute;a en oposici&oacute;n a lo profano, sino que abrazaba lo profano y le daba significando. No hab&iacute;a necesidad de una Iglesia que mediara entre el hombre y Dios; la propia ciudad entera efectuaba esta mediaci&oacute;n, y las instituciones religiosas s&oacute;lo constitu&iacute;an un aspecto de ella. El ant&oacute;nimo conceptual del lat&iacute;n "religio" seria el verbo negligere. Ser religioso es ser responsable, no descuidado. Ser responsable es ser libre--para poseer los medios concretos para ejercer una libertad pr&aacute;ctica. Ser libre tambi&eacute;n es, al mismo tiempo, estar conectado a otros a trav&eacute;s de una espiritualidad com&uacute;n. <br /> </p><p align="justify">&nbsp;</p><p align="justify">Cuando L&eacute;vy se&ntilde;ala que el "monote&iacute;smo no es un forma de sacralidad, ni una forma de espiritualidad, sino al contrario, el odio de lo sagrado como tal", su comentario s&oacute;lo es aparentemente parad&oacute;jico. Lo sagrado involucra el respeto incondicional por algo; aunque el monote&iacute;smo, en un sentido literal, proscriba tal respeto, coloc&aacute;ndolo fuera de la Ley. Para Heidegger, lo sagrado, das Heilige, es bastante distinto de la metaf&iacute;sica tradicional y de la misma idea de Dios. Nosotros decimos, para usar un antimonio favorecido por Emmanuel L&eacute;vinas que lo sagrado es como un misterio en este mundo, que esta basado en una intimidad entre el hombre y el mundo, en contraste con la santidad, que conf&iacute;a en la trascendencia radical de lo Otro. El Paganismo sacraliza y por eso exalta este mundo, mientras que el monote&iacute;smo Judeo-cristiano lo santifica, y por eso lo rechaza y lo disminuye.</p>]]></description><pubDate>Thu, 13 Sep 2007 13:21:00 +0000</pubDate></item><item><title>Advertencia</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/070802-advertencia.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/070802-advertencia.php</guid><description><![CDATA[<p align="justify">Al no disponer de contenidos propios, de momento, nos vemos en la obligaci&oacute;n de advertir que la publicaci&oacute;n de un art&iacute;culo no implica la plena aceptaci&oacute;n de lo que en &eacute;l se diga. Siempre se publicar&aacute;n cuando se vean como desarrollo del verdadero paganismo, pero puede haber puntos de discordancia. En ese caso, se deja para la libre cr&iacute;tica del lector. </p>]]></description><pubDate>Sun, 08 Jul 2007 07:59:00 +0000</pubDate></item><item><title>La religi&#xF3;n de Europa</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/070401-la-religion-de-europa.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/070401-la-religion-de-europa.php</guid><description><![CDATA[De Alain de Benoist.  <p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><p class="MsoNormal" align="justify">Para algunos que como yo, consideran que la cristianizaci&oacute;n de Europa, la integraci&oacute;n del cristianismo en el sistema mental europeo, fue el acontecimiento m&aacute;s desastroso de toda la historia ocurrida hasta ahora - la cat&aacute;strofe en sentido propio del t&eacute;rmino - &iquest;Que puede significar hoy el t&eacute;rmino de &ldquo;paganismo&rdquo;? Cuesti&oacute;n tanto m&aacute;s fundamental que esta al orden del d&iacute;a, as&iacute; como dan prueba de las recientes pol&eacute;micas, en una fecha en la que, aunque algunos puedan pretender, no es el polite&iacute;smo el que es un &ldquo;pasadismo&rdquo;, sino el monote&iacute;smo que es puesto en cuesti&oacute;n, cuyo dominio se agrieta en todas partes, mientras que bajo formas a menudo torpes, a veces aberrantes, generalmente inconscientes, el paganismo manifiesta de nuevo su presencia (1).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Discutir la actualidad del paganismo es innecesario. El neopaganismo no es un fen&oacute;meno de secta - como se lo imaginan, no s&oacute;lo sus adversarios, sino tambi&eacute;n los grupos y capillas paganas, a veces bien intencionadas, a veces torpes, a menudo involuntariamente c&oacute;micas y perfectamente marginales. No es tampoco un &ldquo;cristianismo invertido&rdquo;, que reanudar&iacute;a con distintas formas cristianas - del sistema ritos hasta el sistema de objetos - su equivalente o su contraparte. Lo que debe temerse hoy, no es tanto la desaparici&oacute;n del paganismo como su resurgimiento bajo formas primitivas o pueriles, emparentadas con esa &ldquo;segunda religiosidad&rdquo; que Spengler hac&iacute;a una de las caracter&iacute;sticas mas notorias de las culturas en decadencia. Lo que exige una serie de aclaraciones.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En primer lugar, el paganismo no es un &ldquo;retorno al pasado &ldquo;. No consiste en apelar &ldquo;a un pasado contra otro pasado&rdquo;, as&iacute; como ha escrito de manera incoherente Alain-G&eacute;rard Slama (Lire, abril de 1980). No manifiesta el deseo de regresar a un &ldquo;para&iacute;so perdido&rdquo; (tema m&aacute;s bien judeocristiano) y menos, contrariamente a lo que afirma gratuitamente Catherine Chalier (Les Nouveaux Cahiers, 1979) a un &ldquo;origen puro&rdquo;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En una fecha en la que no se deja de hablar de &ldquo;arraigo&rdquo; y de &ldquo;memoria colectiva&rdquo;, el reproche de &ldquo;pasadismo&rdquo; no tiene sentido. Todo hombre nace en primer lugar como heredero; no hay identidad individual o colectiva sin consideraci&oacute;n de lo que se ha producido antes. As&iacute; como hab&iacute;a ayer que ver el espect&aacute;culo grotesco de la denuncia contra los &ldquo;&iacute;dolos paganos&rdquo; por misioneros cristianos adoradores de sus propios t&oacute;tems, hoy es mucho mas c&oacute;mico ver denunciar el &ldquo;pasado&rdquo; (indoeuropeo) por los que no dejan de elogiar la continuidad hist&oacute;rica judeocristiana y de devolvernos al ejemplo de Abraham, Jacob, Isaac y otros Beduinos protohist&oacute;ricos.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Es necesario saber por otra parte lo que significa la palabra &ldquo;pasado&rdquo;. Rechazamos inmediatamente la doctrina judeocristiana que hace del pasado definitivamente una etapa pasada de una l&iacute;nea progresiva que llevar&iacute;a necesariamente a la humanidad desde el jard&iacute;n del Eden al tiempo mesi&aacute;nico. No creemos que haya un sentido inherente de la historia. El pasado es para nosotros una dimensi&oacute;n, una perspectiva presente en toda actualidad. Solo hay acontecimientos &ldquo;pasados&rdquo; siempre que se inscriban como tales en el presente. El &ldquo;pasado&rdquo; participa, pues, necesariamente de esta caracter&iacute;stica de la conciencia humana que es la temporalidad, la cual no es ni la &ldquo;cantidad de tiempo&rdquo; mensurable de la que habla la lengua corriente (la temporalidad es al contrario cualitativa), ni la duraci&oacute;n evocada por Bergson, que pertenece a la naturaleza no humana - la temporalidad&nbsp; pertenece al hombre. La vida como &ldquo;preocupaci&oacute;n&rdquo; (Sorge) es extensiva de s&iacute; misma; no llena pues ning&uacute;n marco temporal preestablecido. El hombre solo es proyecto. Su conciencia misma es proyecto. Existir, es exsis, proyectarse. Es esta movilidad espec&iacute;fica de la extensividad que Heidegger llama el &ldquo;historial&rdquo; (Geschehen) de la existencia humana - un historial que se&ntilde;ala la &ldquo;estructura absolutamente propia de la existencia humana que, como realidad trascendente y realidad revelada, hace posible la historicidad de un mundo&rdquo;. La historicidad del hombre se debe a que el &ldquo;pasado&rdquo;, el &ldquo;presente&rdquo; y el &ldquo;futuro&rdquo; est&aacute;n asociados en toda actualidad. En este sentido, el reproche - t&iacute;picamente judeocristiano - de &ldquo;pasadismo&rdquo; esta enteramente desprovisto de sentido.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">No puede haber &ldquo;pasadismo&rdquo; sino en la visi&oacute;n monolineal de la historia, en una historia donde, precisamente, lo que &ldquo;pas&oacute;&rdquo; no puede volver a suceder de nuevo. Mas bien, creemos en el Eterno Retorno. En 1797, H&ouml;lderlin escribe a Hegel: &ldquo;no hay destrucci&oacute;n, por lo tanto la juventud del mundo debe reaparecer desde nuestra descomposici&oacute;n&rdquo;. Dice tambi&eacute;n:&nbsp; &ldquo;si lo divino existi&oacute;, entonces regresara de nuevo, ya que es eterno&rdquo;. En realidad, no se trata de volver al pasado sino de estar vinculado a &eacute;l - y tambi&eacute;n, por el hecho mismo, en una concepci&oacute;n esf&eacute;rica de la historia, de conectarse con lo eterno, deshacerse de la tiran&iacute;a del Logos, de la monstruosa tiran&iacute;a del Libro y de la Ley, para entregarse a la escuela del Mythos y de la Vida. En la Grecia antigua, observa Jean-Pierre Vernant, &ldquo;el esfuerzo de recordar todo tiene por primera funci&oacute;n, no la de construir el pasado individual de un hombre -que-recuerda, de construir su tiempo individual, sino al contrario de permitirle escapar del tiempo &rdquo; (declaraci&oacute;n aparecida en el Nouveau Observateur, 5 de mayo de 1980). Se trata hasta de referirse a la &ldquo;memoria&rdquo; del paganismo, no de una manera cronol&oacute;gica, para regresar de nuevo al &ldquo;pasado&rdquo;, sino de una manera mitol&oacute;gica, para buscar lo que, a trav&eacute;s del tiempo, nos supera en el tiempo y nos habla a&uacute;n hoy. Se trata de conectarse a lo insuperable, y no al &ldquo;pasado&rdquo;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Los t&eacute;rminos de &ldquo;principio&rdquo; y de &ldquo;final&rdquo; no tienen ya entonces el sentido que les da la doctrina judeocristiana. En la perspectiva pagana, el pasado es siempre futuro (futuro). &ldquo;Herkunft aber bleibt stets Zukunft&rdquo;, ha escrito Heidegger: &ldquo;lo que es el origen sigue siendo un futuro, permanece constantemente bajo la influencia de lo que debe venir&rdquo;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En su Introducci&oacute;n a la metaf&iacute;sica, Heidegger examina precisamente la cuesti&oacute;n del &ldquo;pasado&rdquo;. Un pueblo no puede triunfar sobre el &ldquo;oscurecimiento del mundo&rdquo; y la decadencia sino por medio de la condici&oacute;n de querer permanentemente un destino. Ahora bien, &ldquo;solo habr&aacute; un destino s&iacute; en primer lugar &eacute;l crea en s&iacute; mismo una resonancia, una posibilidad de resonancia para este destino, y si incluye su tradici&oacute;n de manera creativa.&rdquo; Todo eso implica que este pueblo, como pueblo, se expone &eacute;l mismo en el &aacute;mbito originario donde reina el ser, y as&iacute; haya el origen de Occidente, a partir del centro de su proceder futuro&rdquo;.&rdquo;Es necesario, en otros t&eacute;rminos, encontrar el origen de nuestro de ser-alli&rsquo; espiritual como providencial, para transformarlo en otro principio&rdquo;. Y Heidegger a&ntilde;ade:&nbsp; &ldquo;para que un principio se repita, no se trata de colocarse detr&aacute;s de &eacute;l como algo pasado, que es conocido ahora y que no hay que imitar, sino que es necesario que el principio sea refundado m&aacute;s originariamente, y con todo lo que un verdadero principio implica de desconcertante, de indeterminado e inseguro &ldquo;. En efecto, &ldquo;el principio est&aacute; all&iacute;.&rdquo; No est&aacute; detr&aacute;s nosotros como lo que fue hace mucho tiempo, sino que est&aacute; ante nosotros. El principio hizo irrupci&oacute;n en nuestro futuro. Nos da su grandeza a la que debemos incorporarnos&rdquo;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">No hay pues retorno, sino un recurso al paganismo. O, si se prefiere, no hay retorno al paganismo, sino retorno del paganismo a lo que Heidegger llama &ldquo;otro principio&rdquo;. Proyecto que manifiesta el poder creador del hombre y que, como tal, no puede resultar sino &ldquo;blasfemo&rdquo; a los sectarios del Logos. En hebreo, la palabra &ldquo;principio&rdquo; tiene por otra parte tambi&eacute;n el sentido de &ldquo;profanaci&oacute;n&rdquo;: comenzar, es competir con Dios. Es tan verdadero que el episodio del G&eacute;nesis, &ldquo;entonces se interpreta se comenz&oacute; a alegar el nombre de Yahv&eacute;&rdquo; (4, 26) en la teolog&iacute;a del juda&iacute;smo se interpreta, no como el principio del monote&iacute;smo, sino como el principio del paganismo (&rdquo;Entonces &eacute;l comenz&oacute;&rdquo;). Este verbo significa profanar. Se comenz&oacute; a dar a los hombres y a las estatuas el nombre de Santos y a llamar Dioses los &iacute;dolos (comentario de Rachi sobre Gen. 4,26). Por otra parte, desde Sim&eacute;on Bar Yoar hasta nuestros d&iacute;as, la cultura pagana antigua no ha dejado de ser objeto de cr&iacute;ticas y acusaciones (v&eacute;ase Fran&ccedil;ois Fontaine, &ldquo;la conspiraci&oacute;n contra Roma&rdquo;, en Le Figaro Magazine, 12 de abril de 1980). Este solo hecho, bastar&iacute;a para mostrar cu&aacute;nto del &ldquo;pasado&rdquo; sigue estando presente a los ojos de los mismos que lo denuncian. &ldquo;No es una casualidad&rdquo;, ha escrito Gabriel Matzneff, &ldquo;que nuestro vig&eacute;simo siglo, fan&aacute;tico, rencoroso, doctrinario, no pierda la ocasi&oacute;n de dar una imagen difamatoria y rid&iacute;cula de los antiguos Romanos : &ldquo;por instinto, odia lo que le es superior &ldquo;(Le Monde, 26 de abril de 1980).&rdquo;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Entre los siglos XV y XVI, el Renacimiento fue completamente un renacimiento. Naci&oacute;, a partir de Florencia, de una reanudaci&oacute;n del contacto con el esp&iacute;ritu del paganismo antiguo. &ldquo;Se trataba, dir&aacute; Renan, de ver la Antig&uuml;edad frente a frente.&rdquo; No fue un retroceso, un simple resurgimiento del &ldquo;pasado&rdquo;, sino al contrario el inicio de una nueva aventura del esp&iacute;ritu, de una nueva aventura del alma faustica que en adelante triunf&oacute;. As&iacute; mismo hoy, el neopaganismo no es una regresi&oacute;n de ning&uacute;n modo, sino al contrario la elecci&oacute;n deliberada de un futuro m&aacute;s aut&eacute;ntico, m&aacute;s armonioso - una elecci&oacute;n que proyecta en lo sucesivo, para una nueva creaci&oacute;n, lo eterno de donde procedemos.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Si se admite que algo es grande, ha dicho Heidegger, &ldquo;entonces en el origen de eso permanece lo que hay de superior&rdquo;. El paganismo hoy es, pues, obviamente, en primer lugar una determinada familiaridad con las religiones indoeuropeas antiguas, con su historia, su teolog&iacute;a, su cosmogon&iacute;a, su simbolismo, sus mitos y sus mitemas, etc. Una familiaridad de conocimientos, y tambi&eacute;n una familiaridad espiritual. No se trata solamente de acumular conocimientos sobre las creencias de las distintas religiones de la Europa pre-cristiana (ni por otra parte de ignorar lo que puede distinguirlas, a veces profundamente, a una de las otras) sino sobre todo de definir en estas creencias la transposici&oacute;n de una serie de valores que nos pertenecen directamente y nos conciernen. (Lo que, por consiguiente, conduce a reinterpretar la historia de los dos &uacute;ltimos milenios como el relato de una lucha espiritual fundamental).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Ya es una tarea considerable. No s&oacute;lo las religiones de la Europa antigua no ceden de nada al monote&iacute;smo en cuanto a su riqueza o a su complejidad espiritual o teol&oacute;gica, sino que hasta se puede considerar que ellas triunfan a menudo en este terreno. Que triunfan o no, no es por otra parte lo m&aacute;s importante. Lo que es importante, es que hablan para nosotros - y por mi parte, extraigo m&aacute;s ense&ntilde;anzas de la oposici&oacute;n simb&oacute;lica entre Janus y Vesta, de la moral del Orestiade o el relato de la desmembraci&oacute;n de Ymir que de las aventuras de Jos&eacute; y sus hermanos o de la historia del asesinato abortado de Isaac. M&aacute;s all&aacute; de los mitos, conviene, pues, buscar una determinada concepci&oacute;n de la divinidad y de lo sagrado, un determinado sistema de interpretaci&oacute;n del mundo, una determinada filosof&iacute;a en ellos. Bernard-Henri L&eacute;vy se adhiere al monote&iacute;smo, mientras que no cree en Dios. Nuestro tiempo es profundamente judeocristiano, aunque las iglesias y las sinagogas est&eacute;n vac&iacute;as. Lo es por su forma de concebir la historia, por los valores esenciales a los cuales se refiere. Al contrario, no hay &ldquo;que creer&rdquo; en J&uacute;piter o en Wotan (lo que no es, sin embargo, m&aacute;s rid&iacute;culo que de creer en Yahv&eacute;)&nbsp; para ser pagano. El paganismo de hoy no consiste en elaborar altares a Apolo o en resucitar el culto de Odin. Implica por el contrario re buscar, detr&aacute;s de la religi&oacute;n, la &rdquo; herramienta mental &rdquo; de la que ella es el producto, qu&eacute; universo interior devuelve, qu&eacute; forma de comprensi&oacute;n del mundo ella traduce. Resumidamente, implica considerar a los dioses como &ldquo;centros de valores&rdquo; (H. Richard Niebuhr), y las creencias de las que son objeto como sistemas: los dioses y las creencias pasan, pero los valores permanecen.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Es decir que el paganismo, lejos caracterizarse por una negaci&oacute;n de la espiritualidad o de lo sagrado, consiste al contrario en la elecci&oacute;n (y la re-apropiaci&oacute;n) de otra espiritualidad, de otra forma de lo sagrado. Lejos confundirse con el ate&iacute;smo o el agnosticismo, coloca, entre el hombre y el universo, una relaci&oacute;n b&aacute;sicamente religiosa - de una espiritualidad mucho m&aacute;s intensa, m&aacute;s poderosa, mas fuerte que la del monote&iacute;smo judeocristiano. Lejos de desacralizar el mundo, lo sacraliza en el&nbsp; sentido literal, lo considera como sagrado - y es precisamente eso, veremos, lo que es pagano.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Por otra parte, hay que tener en cuenta que en la antig&uuml;edad pre-cristiana, la palabra &ldquo;ate&iacute;smo&rdquo; esta pr&aacute;cticamente desprovista de sentido. Los propios juicios por <span>&nbsp;</span>&ldquo;incredulidad&rdquo; o &ldquo;impiedad&rdquo; cubren, en general, cualquier otra cosa. Cuando Ammien Marcellin dice que &ldquo;hay gente para quien el cielo esta vac&iacute;o de dioses&rdquo; (XXVIII, 4, 6), &eacute;l precisa que creen, a pesar de todo, en los astros y la magia. En Grecia, el propio pensamiento racional se reorient&oacute; a la teogon&iacute;a y la cosmolog&iacute;a m&iacute;sticos. Esta es la raz&oacute;n que obliga a Claude Tresmontant, despu&eacute;s de haber asimilado gratuitamente el pante&iacute;smo al ate&iacute;smo, a escribir que el &ldquo;ate&iacute;smo&rdquo; es&nbsp; &ldquo;eminentemente religioso&rdquo;, que es demasiado religioso puesto que &eacute;l diviniza indebidamente el universo (Problemas del cristianismo, Seuil, 1980, p55). Es que, en la Europa antigua, lo sagrado no se concibe como contrario a lo profano, sino lo que engloba lo profano para darle sentido. No hay iglesia para hacer la mediaci&oacute;n entre el hombre y Dios; es la ciudad entera la que hace esta mediaci&oacute;n, y las instituciones religiosas solo constituyen un aspecto de ella (2). El concepto opuesto al lat&iacute;n religio deber&iacute;a buscarse en el verbo negli. Ser religioso, es ser responsable, no descuidado. Ser responsable, es ser libre - darse los medios concretos de ejercer su responsabilidad. Ser libre, es tambi&eacute;n, al mismo tiempo, estar vinculado.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Cuando Bernard-Henri Levy afirma que &ldquo;el monote&iacute;smo no es una forma de sacralidad, ni una forma de espiritualidad&rdquo;, sino al contrario &ldquo;el odio de lo sagrado como tal&rdquo; (Le Express, 21 de abril de 1979), su observaci&oacute;n no puede sino parecer parad&oacute;jica. Lo sagrado, es el respeto incondicional de algo; ahora bien, el monote&iacute;smo lo pone fuera de la ley. En Heidegger, lo sagrado, Das Heilige, es bien distinto de la metaf&iacute;sica cl&aacute;sica y la idea misma de Dios. Diremos, para reanudar una antinomia tan cara a Levinas, que lo sagrado compromete este mundo, en comparaci&oacute;n con la santidad, que est&aacute; vinculada al transcendencia de lo Otro absoluto. El paganismo sacraliza, y as&iacute; exalta este mundo, all&iacute; donde el monote&iacute;smo judeocristiano santifica, y as&iacute; nos separa del mundo. El paganismo se basa en la idea de lo sagrado.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Cuando se trata de especificar los valores propios del paganismo, se enumeran generalmente caracter&iacute;sticas como: un concepto eminentemente aristocr&aacute;tico de la persona humana, una &eacute;tica basada en el honor (en la &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; m&aacute;s que en el &ldquo;pecado&rdquo;), una actitud heroica ante los retos de la existencia, la exaltaci&oacute;n y la sacralizaci&oacute;n del mundo, de la belleza, del cuerpo, de la fuerza y de la salud, la negaci&oacute;n de lo extramundano, la inseparabilidad de la est&eacute;tica y la moral, etc todo eso nos parece exacto, pero hasta cierto punto secundario. La caracter&iacute;stica fundamental, a nuestros ojos, es el rechazo del dualismo.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Ampliando lo que Martin Buber dijo del juda&iacute;smo, nos parece, en efecto, que el judeocristianismo es caracterizado menos por la creencia en &uacute;nico Dios que por la naturaleza de la divisi&oacute;n que postula entre el hombre y Dios. Hace mucho tiempo, por otra parte, que se entiende que el conflicto del monote&iacute;smo y el paganismo no es una simple pelea sobre el n&uacute;mero de dioses. &ldquo;El polite&iacute;smo es un concepto cualitativo, y no cuantitativo&rdquo;, ha escrito Paul Tillich (Th&eacute;ologie syst&eacute;matique, Plan&egrave;te, 1969). &ldquo;La diferencia entre el pante&iacute;smo y el monote&iacute;smo, reconoce Tresmontant, no es una cuesti&oacute;n espacial, sino una cuesti&oacute;n ontol&oacute;gica&rdquo; (Les probl&egrave;mes du christianisme, op. cit., p. 218).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Spengler puso de manifiesto que el monote&iacute;smo es el producto de una psique particular que, a partir del -300 a.C, penso una concepci&oacute;n espec&iacute;ficamente &ldquo;m&aacute;gica&rdquo; (en el sentido spengleriano del t&eacute;rmino) de un universo &ldquo;duplicado&rdquo; por otro mundo - el de la Divinidad -, que tambi&eacute;n es controlado por un antagonismo del Bien y el Mal absolutos (al cual corresponde, a nivel simb&oacute;lico, antagonismo de la Luz y la Oscuridad). En esta concepci&oacute;n, el mundo real es una c&uacute;pula o una caverna - un teatro donde se producen acontecimientos cuyo sentido y lo que est&aacute; en juego fundamentalmente est&aacute;n en otra parte. La conciencia &ldquo;m&aacute;gica&rdquo; no es una conciencia activa; es una escena donde se enfrentan las fuerzas indeterminadas del Mal y las fuerzas luminosas del Bien. Est&aacute; vinculada una concepci&oacute;n necesariamente lineal de la historia, cuyo inicio es la &ldquo;creaci&oacute;n&rdquo;, y su final, el &ldquo;fin de los tiempos&rdquo; mesi&aacute;nico. Toda la teolog&iacute;a judeocristiana se basa en la distinci&oacute;n de lo creado (el mundo) y lo no-creado (Dios). El Absoluto no es el mundo. La fuente de la vida es radicalmente diferente de la naturaleza. El mundo no es el &ldquo;cuerpo&rdquo; de Dios. No es eterno, ni no-creado, ni ontol&oacute;gicamente suficiente. No es una emanaci&oacute;n directa, ni una forma de la sustancia divina. No tiene ni naturaleza, ni esencia divina. Es radicalmente otro que el Absoluto. Solo hay un Absoluto, y es Dios, que es no-creado, sin g&eacute;nesis ni devenir y ontol&oacute;gicamente suficiente.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En las fuentes del pensamiento pagano, se encuentra, al contrario, la idea de que el universo esta animado y que el alma del mundo es divina. La vida procede de la naturaleza y del mundo. Si hay una creaci&oacute;n, solo se&ntilde;ala el principio de un ciclo. El universo es el &uacute;nico ser y no es un Otro. El mundo no fue creado y no tuvo principio; es eterno e imperecedero. Dios no se realiza mas que por y en el mundo. La &ldquo;t&eacute;ogonia&rdquo; es id&eacute;ntica a la &ldquo;cosmogon&iacute;a&rdquo;. El mundo representa el despliegue de Dios en el espacio y en el tiempo. La &ldquo;criatura&rdquo; es consubstancial al &ldquo;creador&rdquo;. El alma es una parte de la sustancia divina. La sustancia o la esencia de Dios es la misma que la del mundo. Estas ideas se desarrollan constantemente en la primera filosof&iacute;a griega; se encuentra a&uacute;n su eco en Aristoteles y en Plat&oacute;n, luego en los estoicos. X&eacute;nofanes de Colof&oacute;n (siglo VI antes de nuestra era) define a Dios como el alma del mundo. &ldquo;Este mundo no fue creado por ning&uacute;n dios y ni por ning&uacute;n hombre,&rdquo; ha escrito H&eacute;raclito. &ldquo;Siempre ha existido, existe siempre y existir&aacute;, como fuego eternamente incandescente, encendi&eacute;ndose con medida y apag&aacute;ndose con medida&rdquo; (Fragmentos).&rdquo; Para Parm&eacute;nides, que ve en el mundo un ser inm&oacute;vil y perfecto, el universo no fue engendrado, es imperecedero y no-creado. Se encuentra la misma opini&oacute;n en Emp&eacute;docles, Meliso, Anaximandro, etc.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">De lo que precede, se puede deducir que lo que caracteriza el monote&iacute;smo judeocristiano, no es solamente la creencia en &uacute;nico dios, sino tambi&eacute;n y sobre todo la adhesi&oacute;n a un concepto dualista del mundo. El ejemplo de la filosof&iacute;a griega muestra en efecto que puede existir un &ldquo;monote&iacute;smo&rdquo; no dualista - que define la convergencia entre el absoluto y el mundo -, el cual, como lo veremos, no es b&aacute;sicamente antag&oacute;nico del polit&eacute;ismo, los distintos dioses pueden corresponder a las distintas formas por las cuales se manifiesta la Divinidad. Diremos por lo tanto, que lo que vincula intr&iacute;nsecamente el monote&iacute;smo judeocristiano con la intolerancia, no es el hecho de que Yahv&eacute; sea el &uacute;nico dios, sino que el &uacute;nico dios se conciba como distinto del mundo, superior del mundo y as&iacute;, que se quiera o no, opuesto a &eacute;l. En el caso de un monote&iacute;smo no dualista, la afirmaci&oacute;n de la unicidad de dios no es m&aacute;s que una manera de afirmar y sacralizar la unicidad del mundo. Tal Dios, al igual que la divinidad que personifican los distintos dioses del paganismo, es tolerante, ya que se manifiesta en todas las diversidades. Representa incluso, podr&iacute;amos decir, la &uacute;nica diversidad de un ser que no tiene que excluir ninguna alteridad, ninguna diferencia, porque las engloba y las reconcilia a todas. B&aacute;sicamente, el Dios del paganismo es no un otro. Al contrario, el Dios del monote&iacute;smo judeocristiano es la alteridad por excelencia, es un absolutamente Otro - y es en este estado de alteridad radical que pretende darse donde reside su peligro. Como es uno, no en el sentido de &ldquo;solitario&rdquo;, sino en el sentido no comparable, de &ldquo;&uacute;nico en su clase&rdquo;, en efecto, Yahv&eacute; no puede sino reducir las diferencias, excluir a cualquier otro dios que le haga sombra, afirmar la falsedad de lo que otros veneran. En Le stade du respir (Minuit, 1979), Jean-Louis Tristani mostr&oacute; mejor que otros, la influencia del monote&iacute;smo jud&eacute;ocristiano sobre el despotismo. El paganismo, es tolerante, no s&oacute;lo porque ha sido (eventualmente) polite&iacute;sta, sino tambi&eacute;n porque frente a la discontinuidad entre Dios y el mundo, opone la continuidad de todo lo que - hombres, dioses y &ldquo;naturaleza&rdquo; - constituye y personifica el &uacute;nico ser absoluto que es el mundo finalmente, porque cree que un Dios que no es de este mundo no podr&iacute;a, precisamente, ser un Dios. Ya que es uno o es el otro: o Dios es &Uacute;nico, o el Mundo es &Uacute;nico. A la afirmaci&oacute;n anti-dios por excelencia, &ldquo;Mi reino no es de este mundo&rdquo; (Juan 18, 36), se opone la afirmaci&oacute;n divina por excelencia: &ldquo;el lugar de los hombres es tambi&eacute;n el lugar de lo divino&rdquo; (H&eacute;raclito).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En la perspectiva del monote&iacute;smo dualista, la relaci&oacute;n entre el mundo y el absoluto no es pues una relaci&oacute;n de identidad, ni una relaci&oacute;n de emanaci&oacute;n directa, sino una (pseudo-) relaci&oacute;n de &ldquo;libertad&rdquo; aclarada por la teolog&iacute;a de la creaci&oacute;n. Esta creaci&oacute;n se hizo ex nihilo. Dios no cre&oacute; el mundo desde una materia informe, de un caos que le habr&iacute;a preexistido y en el que &eacute;l habr&iacute;a trabajado (en tal caso habr&iacute;an dos absolutos no-creados: Dios y la materia). Tampoco no gener&oacute; el mundo, ya que &eacute;ste le ser&iacute;a entonces consubstancial (solamente el Logos de Dios, generado y no creado, es consubstancial a Dios). Lo cre&oacute;. La relaci&oacute;n que lo liga al hombre es a la vez causal (Dios es la causa principal de todas las criaturas) y moral (el hombre debe obedecer a Dios). Para el paganismo, al contrario, Dios no puede disociarse del mundo; no se le vincula como causa, y los hombres no son criaturas contingentes que habr&iacute;an sido extra&iacute;dos de la nada. El paganismo desaf&iacute;a la idea de creaci&oacute;n, central en el monote&iacute;smo judeocristiano (3), as&iacute; como desaf&iacute;a toda epistemolog&iacute;a mecanicista, as&iacute; como desaf&iacute;a toda idea de una finalidad global de la historia - as&iacute; como tiende, con Spengler, a substituir con la &ldquo;idea de destino&rdquo; (Schichsalsidee) al &ldquo;principio de causalidad&rdquo; (Kauzalit&auml;tprincip). La idea de creaci&oacute;n, dijo Fichte, es el &ldquo;error fundamental absoluto de toda falsa metaf&iacute;sica&rdquo;. Heidegger, desde hace tiempo, puso de manifiesto que la idea de creaci&oacute;n no est&aacute; incluida en la filosof&iacute;a. La afirmaci&oacute;n de la unicidad de Dios y del mundo contiene, seg&uacute;n la inteligencia humana, el postulado de su eternidad: el ser que no pod&iacute;a surgir de la nada absoluta, el mundo no comenz&oacute; y no terminar&aacute;. El ser absoluto que es el mundo no-creado radical, causa de s&iacute; mismo, causa sui (4).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El paganismo implica pues el rechazo de esa discontinuidad, de esa ruptura&nbsp; fundamental que es la &ldquo;ficci&oacute;n dualista&rdquo;, incluyendo a Nietzsche quien desvirtu&oacute; a Dios como enemigo de la vida, en lugar de ser la exaltaci&oacute;n y la afirmaci&oacute;n de la vida&rdquo; (El Anticristo). Curar el mundo de la ruptura monote&iacute;sta, es restaurar lo divino en su despliegue unitario, suprimir el pozo sin fondo ontol&oacute;gico que separa a Dios de sus &ldquo;criaturas&rdquo;, volver a dar a la vida la diversidad contradictoria de sus significados. Dios no cre&oacute; el mundo, se manifiesta en &eacute;l y por &eacute;l. No est&aacute; &ldquo;presente por todas partes&rdquo; en el mundo, como lo sostiene el&nbsp; pante&iacute;smo simple; constituye m&aacute;s bien la dimensi&oacute;n del mundo que, globalmente as&iacute; como localmente, le da su sentido en funci&oacute;n de lo que hay.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">De la afirmaci&oacute;n de que la esencia de Dios que es id&eacute;ntica a la del hombre, deriva que no hay lugar en el paganismo para una teolog&iacute;a del exilio, basada en el desarraigo, la separaci&oacute;n del mundo, la distancia absoluta o la negatividad cr&iacute;tica hacia &eacute;l. El paganismo opone lo ilimitado del mundo frente a la limitaci&oacute;n que constituir&iacute;a la noci&oacute;n de un infinito situado fuera del mundo; se opone al &ldquo;alma excedida de otra alma&rdquo;, para hablar como L&eacute;vinas, un alma que se illimita, puede por si misma illiminitarse. Se opone la autonom&iacute;a, una autarqu&iacute;a, un arraigo en un lugar frente a una dependencia abstracta y a un desarraigo absoluto. El hombre pagano acepta el lugar donde naci&oacute; como una relaci&oacute;n de filiaci&oacute;n. Tiene su &ldquo;madre-patria , mientras que en el monote&iacute;smo b&iacute;blico, la tierra que se tiene no es una tierra original, un tierra natal, sino una tierra final, una tierra de destino, que no est&aacute; incluida en el mito fundador sino como una finalidad ; esta tierra &ldquo;se promete&rdquo; en los dos sentidos del t&eacute;rmino, es decir no es una madre, sino una novia o una esposa (de ah&iacute; la teolog&iacute;a del exilio y el retorno) - una tierra que solo se hace nuestra por la realizaci&oacute;n de una promesa divina, un &ldquo;terru&ntilde;o que no debe nada al nacimiento&rdquo; (Emmanuel L&eacute;vinas, Noms propres, Fata Morgana, 1976, p. 64).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Esta idea, fundamental en el paganismo, de una continuidad entre el hombre y el mundo no puede, no obstante, plenamente entenderse sino con la condici&oacute;n de no interpretarse desde el punto de vista del naturalismo.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">La teolog&iacute;a del paganismo no es una teolog&iacute;a de la naturaleza, sino una teolog&iacute;a del mundo. La naturaleza manifiesta el rostro del ser, pero no constituye de ninguna manera su determinaci&oacute;n &uacute;ltima. Y as&iacute; como la continuidad entre los todos entes, todas las &ldquo;criaturas&rdquo;, no implica que estos entes se confundan o que sean iguales, as&iacute; mismo la protesta que el esp&iacute;ritu europeo no dej&oacute; de expresar contra el divorcio del cielo y la tierra, del hombre y Dios, del alma y el cuerpo, no implica que todos estos t&eacute;rminos est&eacute;n colocados en el mismo nivel. El alma y el cuerpo est&aacute;n en la prolongaci&oacute;n uno del otro, son ambos consubstanciales del mundo, pero es, sin embargo, el alma quien domina. Esta es la raz&oacute;n por la que el paganismo postula la primac&iacute;a de la idea; esta es la raz&oacute;n por la que negamos tambi&eacute;n toda interpretaci&oacute;n principalmente naturalista de las religiones indoeuropeas, buscando al contrario el &ldquo;n&uacute;cleo&rdquo; en un sistema ideol&oacute;gico, en un vuedum particular que da inmediatamente un sentido a todos sus componentes. En este sentido, podemos decir que el hombre &ldquo;crea&rdquo; el mundo por que mira hacia &eacute;l, que el alma &ldquo;se construye&rdquo; un cuerpo, que un punto de vista colectivo del mundo &ldquo;forma&rdquo; una sociedad relacion&aacute;ndola, etc. Somos aqu&iacute; totalmente contrarios al naturalismo.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&ldquo;Creador&rdquo; de la naturaleza, el hombre es tambi&eacute;n creador de dioses. Se convierte en Dios cada vez que se supera a si mismo, cada vez que rompe los l&iacute;mites dando lo mejor de s&iacute;. El h&eacute;roe, en la Antig&uuml;edad, es en el sentido literal un semidi&oacute;s. Esta idea ser&aacute; retomada por Nietzsche con el tema del Superhombre. Encontrar&aacute; en la antropolog&iacute;a filos&oacute;fica moderna sus justificaciones epistemol&oacute;gicas con el tema del hombre creador, constructor de s&iacute; mismo. Finalmente ser&aacute; desarrollada por Heidegger - y es con raz&oacute;n que L&eacute;vinas ver&aacute; en esta &ldquo;piedad dedicada a los dioses m&iacute;ticos&rdquo; lo que le es mas ajeno: una &ldquo;retorno ofensivo [de las] normas de la elevaci&oacute;n humana&rdquo; (Difficile libert&eacute;, Albin Michel, 1963, p. 2).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El paganismo tiene en cuenta los determinismos naturales, pero no estos no limitan al hombre; a esto siempre se oponen inevitablemente la libertad humana y la voluntad heroica. En la antig&uuml;edad pre-cristiana, tanto en las sagas germ&aacute;nicas, en la representaci&oacute;n romana del fatum como en la tragedia griega, se encuentra constantemente esta idea de que lo imposible debe intentarse, hasta y sobre todo cuando es realmente imposible. El concepto de destino no es una predestinaci&oacute;n en sentido estricto, sino que se encuentra asociado al devenir. En la antig&uuml;edad germ&aacute;nica, este concepto de destino es representado por el vocablo del n&oacute;rdico antiguo orl&ouml;g, que por medio del sufijo or - (ur - en alem&aacute;n) que remite a leyes originarias, o por el ingl&eacute;s antiguo wyrd, nombre femenino otorgado a partir del pasado del verbo weordhan, &ldquo;pasar a ser&rdquo; (v&eacute;ase el alem&aacute;n werden). &ldquo;Parece&rdquo;, explica Jean Varenne, &ldquo;que los Indoeuropeos hayan profesado que el destino es en realidad la expresi&oacute;n de la secuencia necesaria de nuestros actos (ley de causalidad); &ldquo;por lo tanto, mi libre voluntad (o la de dios que se produce en el curso de las cosas) aparece como una &ldquo;materializaci&oacute;n&rdquo; de mi destino; puedo ser un h&eacute;roe si quiero serlo: y si llego a serlo (si mi voluntad fue bastante fuerte, si los dioses no estaban contra mi, etc.) se podr&aacute; decir con mucha raz&oacute;n que ese era mi destino&rdquo; (&rdquo;Les Indo-Europ&eacute;ens &ldquo;, en Dictionnaire des Mythologies, Flammarion, 1980, p. 45).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El concepto de fatum no implica pues la &ldquo;obediencia, sumisi&oacute;n o renuncia.&rdquo; Al contrario, estimula el deseo de acci&oacute;n y mantiene el sentido tr&aacute;gico de la vida. Como lo destaca Schopenhauer, lo tr&aacute;gico est&aacute; vinculado a la clara conciencia que el hombre tiene de su debilidad, del car&aacute;cter transitorio de su existencia - y, al mismo tiempo, del deseo sin cesar de compensar esta debilidad con una intensidad creadora. En otros t&eacute;rminos, lo tr&aacute;gico implica una voluntad medida en el tiempo, sabiendo que &eacute;ste ser&aacute; finalmente vencedor, sin nunca encontrar en la certeza de la derrota final, en la muerte, el menor pretexto para renunciar. El hero&iacute;smo es entonces luchar contra lo que, por naturaleza, terminar&aacute; por triunfar. La intensidad, como siempre, compensa la ausencia de duraci&oacute;n. Es porque hay un destino que el hombre, al intentar a pesar de todo opon&eacute;rsele, puede ser heroico, sobrepasarse y adquirir un estatuto divino. Amor fati: el &uacute;nico medio de sufrir sin sufrir. Exaltaci&oacute;n llevada a lo sublime de un temperamento agonal, que hace de la lucha - y en primer lugar de la lucha contra s&iacute; - la esencia de la vida.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En los estoicos, se encuentra de nuevo la idea de que el libre arbitrio, condici&oacute;n del m&eacute;rito individual, no esta excluida de la predestinaci&oacute;n. Chrysippo desarrolla detenidamente esta opini&oacute;n. Cic&eacute;ron, en De fato, Alexandre de Aphrodise, en su Tratado sobre el destino, distinguen &ldquo;causas previas&rdquo;, sobre las cuales no podemos hacer nada, y &ldquo;causas immanentes&rdquo; que solo dependen de nosotros. El destino controla el mundo, dice Seneca, pero la libertad interior del hombre no es limitada nunca por la adversidad: el hombre puede siempre determinar libremente el sentido de sus actos.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">M&aacute;s tarde, incluso dentro del cristianismo, toda una corriente de pensamiento &ldquo;her&eacute;tica&rdquo; luchar&aacute; contra el determinismo del pecado hereditario, mientras que los te&oacute;logos se enfrentar&aacute;n sobre la predestinaci&oacute;n y la gracia para conseguir la conclusi&oacute;n de que el hombre es libre de sus actos dentro de lo que &ldquo;se le da&rdquo; por adelantado. H&ouml;lderlin, admirador apasionado de la Grecia antigua, afirmar&aacute; que es realiz&aacute;ndose en lo que es lo m&aacute;s distante de su &ldquo;naturaleza&rdquo; - es decir, en lo que lo obliga a esforzarse con lo mas fuerte - que un pueblo puede dar lo mejor de s&iacute;&iacute; mismo. Esta concepci&oacute;n de la libertad humana est&aacute; estrechamente vinculada a un concepto particular de la historia: la &ldquo;naturaleza&rdquo;, lo innato, el pasado condicionan el futuro del hombre, pero no lo determinan. Es en este espacio sem&aacute;ntico entre &ldquo;condicionar&rdquo; y &rdquo; determinar &rdquo; donde esta la libertad.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Notamos, para terminar con este punto, que no podemos reducir el paganismo a supervivencias espec&iacute;ficas como las creencias y las tradiciones populares o rurales. Ciertamente, no se trata all&iacute; de un &aacute;mbito desde&ntilde;able. Se sabe que a partir del 370, la palabra paganus tiene significativamente el doble sentido de &ldquo;campesino&rdquo; y de &ldquo;pagano&rdquo;. &iexcl;Para los cristianos, seguir siendo fiel a la fe ancestral, tal como lo hicieran los campesinos, era servir al diablo (5)! El problema de las supervivencias paganas en las fiestas de los calendarios o el ciclo &ldquo;de la cuna a la tumba&rdquo; constituye, pues, un tema de reflexi&oacute;n central. Hay tambi&eacute;n de reactivar una serie de estas tradiciones, que son &uacute;tiles para la cohesi&oacute;n de las familias, de las razas y los clanes, en el marco de un trabajo m&aacute;s general de re-arraigo comunitario. Sin embargo, es necesario entender que estas fiestas y estos h&aacute;bitos no nos proporcionan ya, probablemente, mas que un eco relativamente deformado de lo que fue el paganismo original - y, sobre todo, que no reflejan, en lo mejor de los casos, mas que las formas inferiores de la creencia y el culto. Este paganismo popular es, en efecto, podr&iacute;amos decir, un paganismo de la &ldquo;tercera funci&oacute;n&nbsp; (y es lo que explica tambi&eacute;n su car&aacute;cter casi exclusivamente rural). El paganismo de la &ldquo;primera funci&oacute;n&rdquo;, el paganismo soberano, apenas fue conservado, puesto que en cuanto a conversi&oacute;n al cristianismo, fueron, como siempre, las &ldquo;elites&rdquo; las que mas r&aacute;pida y profundamente lo traicionaron. Sabemos con todo, por el estudio de los documentos existentes, que las religiones indoeuropeas estaban lejos ser sin&oacute;nimas de una &ldquo;r&iacute;tmica campesina&rdquo;. En un momento en que la vida rural parece una forma de vida de poblaciones cada vez menos numerosas, se puede ver una raz&oacute;n m&aacute;s para discrepar de las trivialidades de los naturalistas.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">*</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Ya, bajo el cristianismo, el pensamiento pagano, mas que morir, hab&iacute;a comenzado a evolucionar. En el transcurso del siglo IV, el paganismo tiene tres puntos de apoyo; la antigua aristocracia, pagana por tradici&oacute;n (Mos majorum, la costumbre de los antepasados) y por patriotismo (&rdquo;Roma vivir&aacute; mientras lo hagan sus dioses&rdquo;); los altos funcionarios, que protestan contra la orientalizaci&oacute;n del Imperio y el despotismo del r&eacute;gimen imperial (ver el conflicto sobre el altar de la Victoria, Simaco pide su restablecimiento bajo Valentino II); y finalmente, las escuelas, como dan prueba la educaci&oacute;n de Juliano, la importancia de Libenius en Nicom&eacute;dia, luego en Antioqu&iacute;a, etc. Este paganismo es a veces devoto, a veces, al contrario, filos&oacute;fico y muy intelectualizado. Los otros elementos constitutivos de la &ldquo;nueva religiosidad&rdquo; son la ascensi&oacute;n del culto imperial, la progresi&oacute;n del cristianismo y la afluencia de los cultos orientales. Ahora bien, lo que es interesante, es que, ante la nueva fe, los partidarios del paganismo parecen &ldquo;reconsiderar&rdquo; su sistema y proponer una formulaci&oacute;n in&eacute;dita.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Contrariamente a lo que se escribe demasiado a menudo, el &ldquo;&uacute;nico dios&rdquo; en el que se reclama generalmente el &ldquo;&uacute;ltimo&nbsp; paganismo no es de ninguna manera comparable al del monote&iacute;smo judeocristiano. Lejos ser radicalmente distinto de los dioses del pante&oacute;n tradicional, representa m&aacute;s bien el principio que les es com&uacute;n. Lejos constituir un absoluto enteramente separado del mundo, se define con el ser de este &uacute;ltimo. El estoicismo, cuyos fundamentos religiosos son esenciales (6) , constituye a este respecto un caso significativo. El Dios de lo estoicos es el &ldquo;alma del mundo&rdquo;. El cosmos es &ldquo;un ser vivo lleno de sabidur&iacute;a&rdquo;. El Logos que le proporciona su vida le es enteramente consubstancial. No existe ning&uacute;n Hinterwell: el universo no depende de otro ser, es en este mundo donde el hombre debe realizar su ideal. La sabidur&iacute;a y la virtud consisten en vivir seg&uacute;n el &ldquo;orden&rdquo; del universo. Mejor a&uacute;n, el cosmos, como incluye la totalidad de los entes, es absolutamente perfecto; nada puede pues existir fuera &eacute;l.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Este &ldquo;&uacute;ltimo&rdquo; paganismo sigue siendo fiel al principio de tolerancia. Para los paganos cultivados, es precisamente porque representan las distintas caras de una misma divinidad que todos los dioses son respetables - mientras que los cristianos nunca han dejado de observar a los dioses paganos como &ldquo;&iacute;dolos&rdquo;, &ldquo;demonios&rdquo;, o incluso, como ha escrito Mart&iacute;n de Braga, de antiguos personajes deificados, de &ldquo;hombres muy malos&rdquo;. Los estoicos, cuando apoyan la idea de &uacute;nico dios, admiten la existencia de dioses menores, aceptan la representaci&oacute;n antropomorfa y se limitan a dar interpretaciones aleg&oacute;ricas o simb&oacute;licas. Explican, por ejemplo, que Zeus es una representaci&oacute;n del principio eterno por el cual todas las cosas existen y devienen, y ven a los otros dioses como los atributos particulares de este principio. Diog&egrave;nes La&euml;rcio escribe: &ldquo;Dios, la Inteligencia, el Destino, Zeus son un &uacute;nico ser, y es llamado con varios otros nombres&rdquo; (VII, 134).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En el momento en que el mundo antiguo hac&iacute;a naufragio, el paganismo evolucionaba considerablemente. Si se refer&iacute;a a solo Dios, no lo hacia en el sentido del judeocristianismo. M&aacute;s que un monote&iacute;smo, en realidad era un pante&iacute;smo unitarista, que profesaba que la Divinidad es el alma del mundo (en el sentido en que Plat&oacute;n habla de &ldquo;dios sensible&rdquo;), o, si se quiere, un sincretismo pante&iacute;sta henote&iacute;sta, haciendo de un principio supremo un Dios, del cual los otros son hip&oacute;stasis. Este paganismo se caracterizaba, a nivel &ldquo;ideol&oacute;gico&rdquo;, por la interpenetraci&oacute;n de elementos propiamente religiosos y de elementos filos&oacute;ficos. No tuvo tiempo de establecerse y, poco a poco, desapareci&oacute;. Preservado de la infecci&oacute;n cristiana, el paganismo europeo, en su conjunto, habr&iacute;a evolucionado quiz&aacute; en la misma direcci&oacute;n.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">*</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Despu&eacute;s de la cristianizaci&oacute;n de Europa, ya lo dijimos, el paganismo sobrevivi&oacute; bajo varias formas: en primer lugar en el inconsciente colectivo, que se liberara, en particular, en la m&uacute;sica, a continuaci&oacute;n en las creencias y las tradiciones populares, finalmente, dentro o al margen de la religi&oacute;n oficial, por medio de corrientes &ldquo;her&eacute;ticas&rdquo;, que han encontrado sus prolongaciones hasta hoy. A pesar del inter&eacute;s que presenta, este &uacute;ltimo sector es el que quiz&aacute; fue menos estudiado. Es sobretodo en la obra de estos grandes &ldquo;herejes&rdquo; que es necesario buscar algunos de los principios fundamentales de un neopaganismo faustico, o incluso los rudimentos de lo que habr&iacute;a podido ser una teolog&iacute;a pagana en tiempos modernos.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Sigrid Hunke, uno de los raros autores que han abordado este tema en la &oacute;ptica que nos interesa (7), puso de manifiesto que existen amplias convergencias entre las &ldquo;grandes protestas&rdquo; que se elevaron durante los siglos contra la religi&oacute;n oficial. En estas convergencias, ve una continuidad espiritual que expresa las l&iacute;neas de fuerza de la &ldquo;otra religi&oacute;n de Europa&rdquo; - la verdadera religi&oacute;n de Europa -, una religi&oacute;n que aparece a partir del final del siglo IV con Pelagio, que reaparece en el siglo IX con Juan Escoto Eri&uacute;gena, que contin&uacute;a a partir del siglo XII con Joachim de Fiore, luego con Meister Eckart y sus disc&iacute;pulos (Henri Suso, Johannes Tauler, Sebastian Franck von Donauw&ouml;rth), Jakob B&ouml;hme, Paracelso, Giordano Bruno, J&eacute;r&ocirc;me Cardan, Campanella, Pico della Mirandola, Lucilio Vanini, Amalric de B&egrave;ne, David de Dinat, etc, e incluidos sus herederos rom&aacute;nticos e idealistas alemanes, Goethe, Kant, Fichte, Schelling, Schleiermacher y Herder, los rusos Th&eacute;ophane y Berdiaev, los franceses Teilhard de Chardin y Saint-Exup&eacute;ry, etc.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En la mayor&iacute;a de estos autores, se encuentra en efecto, llevados al m&aacute;s alto nivel, los grandes temas del pensamiento pagano tal como lo definimos m&aacute;s arriba. En primer lugar, la unidad transcendental del Cosmos, la continuidad entre Dios y el mundo - un mundo que es &ldquo;perfecto&rdquo;, pero no inm&oacute;vil, que es el lugar del devenir permanente en todas las direcciones; un Dios que retorna terminado &eacute;l mismo en infinito, que conduce a pensar el espacio y el tiempo como infinitos.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Juan Escoto Eri&uacute;gena, excomunicado por la Iglesia despu&eacute;s de su muerte, en el siglo XI, escribi&oacute;: &ldquo;todo est&aacute; en Dios y Dios est&aacute; en todo, y nada puede venir por otra parte que de &eacute;l, ya que todo nace a trav&eacute;s de &eacute;l y en &eacute;l&rdquo;. &ldquo;Observar las cosas, a&ntilde;ade, es contemplar el Verbo&rdquo;. No entiende por all&iacute; que las cosas retornan al Logos de Dios que las cre&oacute;, pero deja entender que hay identidad, o al menos consubstancialidad entre las cosas y el Verbo de Dios. Nicolas de Cusa (Nikolaus Krebs), que no fue un &ldquo;hereje&rdquo;, entre cuyos puntos de vistas de los extraemos algunas ideas interesantes, tendr&aacute; esta f&oacute;rmula: &iquest;Que es lo que es Dios, si no la invisibilidad de lo visible? que corresponde exactamente a la misma idea. Giordano Bruno, ense&ntilde;ar&aacute; &ldquo;el infinito del universo y la acci&oacute;n del poder divino en su infinito&rdquo;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Para toda una tradici&oacute;n rom&aacute;ntica, Dios y el universo no son m&aacute;s que distintos aspectos y distintos nombres de una sola y misma cosa. &ldquo;Tratar separadamente a Dios y a la naturaleza&rdquo;, escribio Goethe en 1770, &ldquo;es dif&iacute;cil y peligroso; es exactamente como si pens&aacute;ramos separadamente el alma y el cuerpo: ya que solo conocemos el alma a trav&eacute;s del cuerpo y Dios a trav&eacute;s de la naturaleza.&rdquo; &iquest;&rdquo;C&oacute;mo es posible la existencia de una naturaleza fuera de nosotros?&rdquo; pregunta a Schelling (Sobre la naturaleza de la ciencia alemana).&rdquo; Seg&uacute;n Herder, &ldquo;la Divinidad se manifiesta org&aacute;nicamente, es decir, por medio de fuerzas activas&rdquo;. Hegel afirma: &ldquo;Amar a Dios, es sentir que se est&aacute; en el infinito cuando uno se sumerge completamente en la vida&rdquo;. El paganismo sella as&iacute; una alianza, no con un ser absoluto distinto del mundo, sino con el propio mundo. Concluye un pacto con la tierra: &ldquo;llegar a pensar Dios y la tierra en una &uacute;nica idea&rdquo; (Rainer, Mar&iacute;a Rilke).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">As&iacute; pues, es por medio del mundo que Dios alcanza su m&aacute;s alto estado de existencia. Dios no se separa del mundo, y con todo no se confunde con &eacute;l. Dios es la profundidad del mundo; est&aacute; sobre todo pero no est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de nada. Importantes consecuencias resultan de esto. Mientras que en el monote&iacute;smo judeocristiano, el alma es &ldquo;ontol&oacute;gicamente distinta del ser absoluto, porque ella es creada por &eacute;l&rdquo;; en tanto que no es una parte de la esencia divina &ldquo;(Claude Tresmontant, Les id&eacute;es ma&icirc;tresses de la m&eacute;taphysique chr&eacute;tienne, Seuil, 1962, p. 83), en la&rdquo; religi&oacute;n de Europa&rdquo;, el alma es de esencia divina.&rdquo; Adem&aacute;s el hombre y Dios mantienen relaciones de reciprocidad. La uni&oacute;n del hombre con Dios, la encarnaci&oacute;n de Dios por el hombre, la elevaci&oacute;n del hombre al nivel de Dios son posibles en este mundo. Spengler describe la religi&oacute;n &ldquo;faustica&rdquo; como una religi&oacute;n donde la voluntad humana es tratada de igual a igual con la voluntad divina. Heidegger, retomando las palabras de H&eacute;raclito, &ldquo;la esencia de los hombres es la esencia de lo divino&rdquo;, es decir que la Divinidad esta unida a los mortales, que palpita en la cosa que es el lugar de la reuni&oacute;n. En la medida en que est&aacute;n vinculados al ininterrumpido devenir del mundo, los propios dioses se generan en cada una de las &ldquo;criaturas&rdquo;. La existencia de los dioses depende de los hombres como la de los hombres depende de los dioses. A la pregunta &ldquo;&iquest;Dios es o no?&rdquo;, la respuesta es que Dios puede ser.&rdquo; Idea que ser&aacute; desarrollada por Heidegger con el concepto de &ldquo;posibilizaci&oacute;n&rdquo; - en comparaci&oacute;n con el de &ldquo;actualizaci&oacute;n&rdquo; consustancial a la metaf&iacute;sica cl&aacute;sica -, pero que ya aparece en Jakob B&ouml;hme con el concepto de &ldquo;potencialidad&rdquo;, e incluso en Nicolas de Cusa, con el de possest.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Meister Eckart, tambi&eacute;n, reacciona contra la idea b&iacute;blica de un dios distante, inaccesible al hombre. Deseoso de contemplar m&aacute;s all&aacute; del alma, m&aacute;s all&aacute; de las potencias superiores del alma, hasta el fondo mismo del alma, hasta su ser que se confunde con la Divinidad, considera que Dios debe ser acercado al hombre. Llega hasta a escribir: que el alma y Dios pueden llevar una vida en com&uacute;n; el alma puede generarse como Dios.&rdquo; Es decir, Dios nace en el alma del hombre; se genera en y por medio del alma humana. Dios viene al hombre para nacer, &ldquo;para devenir&rdquo; en su alma. En paralelo, Eckart protesta contra la b&uacute;squeda de una &ldquo;santidad&rdquo; fuera del mundo. Denuncia una &ldquo;actitud evasiva&rdquo;, y predica &ldquo;el aprendizaje de una soledad interior&rdquo; que permita &ldquo;penetrar en el fondo de las cosas, de consultar a su Dios y su poder, por un esfuerzo vigoroso de la conciencia, darle forma en s&iacute; mismo seg&uacute;n un m&eacute;todo consubstancial&rdquo; (Entretiens spirituels, 6).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Lutero conceptualiza un Dios inaccesible al hombre. Adem&aacute;s niega absolutamente el libre-arbitrio (v&eacute;ase su Tratado de servo arbitrio, redactado en 1525 como respuesta a Erasmo). Sin embargo, coloca la problem&aacute;tica de la unidad del hombre en Dios, lo que le lleva a introducir el concepto de Deus absconditus y a distinguir una doble verdad divina: la voluntad del Dios &ldquo;revelado, ofrecido, adorado&rdquo;, y la del Dios &ldquo;no ofrecido, no adorado &ldquo;. Esta alusi&oacute;n a un Dios no revelado, desconocido e incognoscible, Deus absconditus en majes, es interesante, ya que opone indirectamente dos concepciones antag&oacute;nicas de Dios: un Dios que est&aacute; en el Verbo, en el Logos, y un Dios que est&aacute; en el mundo. Esta teor&iacute;a luterana se acerc&oacute; por otra parte a la doctrina nominalista, con su distinci&oacute;n de los &ldquo;dos &oacute;rdenes de verdad&rdquo; (8) .</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Mientras que Goethe define al hombre como el &ldquo;di&aacute;logo de Dios con s&iacute; mismo&rdquo;, H&ouml;lderlin afirma que es la parte divina del hombre quien siente la presencia de lo divino en la naturaleza. Novalis propone afianzarnos &ldquo;en lo inmutable y en lo divino que est&aacute; en nosotros&rdquo;. Schleiermacher dice que es impiedad &ldquo;buscar lo infinito fuera de lo finito&rdquo;. Como sus amigos de juventud, Schelling y H&ouml;lderlin, Hegel declara la guerra al dualismo y ve en la oposici&oacute;n radical del hombre y Dios el error b&aacute;sico de la metaf&iacute;sica tradicional. &ldquo;El ser del alma es divino&rdquo;, escribe Schelling, que a&ntilde;ade : &ldquo;Para aquel cuya alma esta tomada por Dios, Dios no es algo que est&aacute; fuera de &eacute;l, ni un ser alejado en el infinito; Dios esta en &eacute;l, y &eacute;l esta en Dios.&rdquo; M&aacute;s tarde, en su Libro de horas, Rilke plantear&aacute; la eterna pregunta: &ldquo;&iquest;Que har&iacute;as tu, Dios, si yo muero? Con mi muerte, perder&iacute;as todo tu sentido.&rdquo;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Esta doctrina del car&aacute;cter parcialmente divino de la naturaleza humana funde todo el significado existencial del hombre. En el paganismo, el hombre eleva la divinidad mientras se eleva a si mismo; la deval&uacute;a solo cuando la considera como un d&eacute;spota oriental cuyas &ldquo;&oacute;rdenes&rdquo; deber&iacute;a, so pena de sanci&oacute;n, seguir . Meister Eckart habla de la &ldquo;chispa del alma&rdquo; (scintilla in anima) por medio de la que el hombre puede alcanzar lo divino. Shaftesbury desarrollar&aacute; la misma concepci&oacute;n. Johann Heinrich Pestalozzi afirmar&aacute;: &ldquo;La voluntad de Dios y lo que yo pueda alcanzar son una y la misma cosa.&rdquo; As&iacute; se encuentra reafirmada la idea que el hombre se convierte en divino cuando da lo mejor de s&iacute; mismo, cuando se supera. Hay all&iacute; una l&oacute;gica profunda - y propiamente pagana. El hombre no debe solo ser, ajustarse a su &ldquo;naturaleza&rdquo;; debe todavia pretender darse una &ldquo;sobre naturaleza&rdquo;, adquirir una suprahumanidad - esta suprahumanidad que el monote&iacute;smo judeocristiano quiere impedir adquirir. El paganismo propone al hombre superarse, y as&iacute;, de participar de lo divino.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">*</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El pensamiento pagano no ignora ninguna antinomia, pero las supera desde una concepci&oacute;n &ldquo;unitaria&rdquo; del mundo y de la Divinidad: el nacimiento de los contrarios en la unidad divina viene al fin del dualismo. Tal planteamiento, que consigue, a nivel epistemol&oacute;gico, el antireduccionismo (9), se desarrolla en torno a tres ejes fundamentales: el principio de la Uni&oacute;n de los contrarios y la definici&oacute;n de Dios como esa Uni&oacute;n; el despliegue de Dios en el mundo y, por lo tanto, el despliegue de la contradicci&oacute;n de los contrarios cuya confrontaci&oacute;n, necesaria, se reconoce como una de las manifestaciones de la Divinidad; por &uacute;ltimo, la estructuraci&oacute;n del esp&iacute;ritu humano sobre el mismo modelo. &ldquo;Dios como unidad de los contrarios&rdquo;, escribe Sigrid Hunke, &ldquo;determina tambi&eacute;n la estructura del esp&iacute;ritu humano, formado sobre el modelo divino, &eacute;ste es estructurado por la coincidentia oppositorum (coincidencia de los opuestos), m&eacute;todo de conocimiento de un pensamiento de la totalidad [? ] del que la raz&oacute;n, al partir y al combinar, al analizar el pensamiento globalizante del intelecto, como el mundo lo hace para el infinito de Dios, no escapa si es preciso encontrar la unidad de una visi&oacute;n global. &ldquo;(Europas andere Religion, op. cit.).&rdquo;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El gran &ldquo;te&oacute;rico&rdquo; moderno de la coincidencia de los contrarios es Nicolas de Cusa (1401-1464), que anticip&oacute; algunos trabajos de Cop&eacute;rnico y en el que se reclam&oacute;, en particular, Giordano Bruno. La coincidencia de los contrarios es la definici&oacute;n menos imperfecta que se pueda dar de Dios. Dios es el &ldquo;no otro&rdquo; (no Aliud). Est&aacute; &ldquo;por encima de todos los contrarios&rdquo;, que re&uacute;ne en &eacute;l. &Eacute;l es armon&iacute;a, concordantia. Para Juan Escoto Eri&uacute;gena tambi&eacute;n, &ldquo;Dios engloba incluso lo que, a nuestros ojos, parece opuesto, re&uacute;ne lo similar y lo diferente, el antagonismo de los elementos antag&oacute;nicos y la oposici&oacute;n de los contrarios&rdquo;. Se encuentra all&iacute; la armon&iacute;a elogiada por los Griegos, a base de alternancias, rebasamientos y complementariedades antag&oacute;nicas. (No es una casualidad si Dionisos reina sobre el or&aacute;culo de Delfos cuando Apolo, cada a&ntilde;o, parte visitar los hiperb&oacute;reos). Y tambi&eacute;n uno de los principios de la filosof&iacute;a shiva&iacute;ta incorporada al hinduismo ario: &ldquo;es que los contrarios coexisten en lo divino.&rdquo;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">*</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&iquest;&rdquo;Uno de los encantos m&aacute;s escandalosos de la Roma pagana, tiene en cuenta Gabriel Matzneff,&nbsp; no es esa tolerancia, ese respeto del otro?&rdquo; (Le Monde, 26 de abril de 1980). Ya mencionamos este problema de la tolerancia pagana, poniendo de manifiesto que nace tanto del reconocimiento de la diversidad humana como de un rechazo del dualismo, en tanto que implica el reconocimiento de la diversidad de las formas de Dios dentro de una afirmaci&oacute;n unitaria de lo divino. Pero la tolerancia nace tambi&eacute;n de la clara conciencia de la coincidencia de los contrarios en Dios. Si no hay alteridad irreducible entre los conceptos, no hay una reconciliaci&oacute;n imposible, entonces nada ni nadie podr&iacute;a personificar el mal absoluto, y por eso la tolerancia se impone. Se conocen las palabras de Simaco: &ldquo;&iquest;Que importa por qu&eacute; medios cada uno hace su b&uacute;squeda de la verdad? No se llega siempre por un &uacute;nico camino a la soluci&oacute;n de ese gran misterio&rdquo;. Eso significa que una misma cumbre puede alcanzarse de distintas maneras, que la  Divinidad habla a cada pueblo seg&uacute;n la &ldquo;lengua&rdquo; que este comprende - la lengua de ese ser que es el mundo se habla en una multitud de universos interiores diferentes, suscitando siempre nuevas formas de realizaci&oacute;n y superaci&oacute;n de s&iacute;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Es muy notable, qu&eacute; en la mitolog&iacute;a indoeuropea comparada que evidencia multitud de semejanzas funcionales e &ldquo;ideol&oacute;gicas&rdquo;,&nbsp; los nombres de los dioses para una misma funci&oacute;n no son casi nunca los mismos, ni est&aacute;n vinculados a la misma ra&iacute;z. En Grecia, con excepci&oacute;n de Zeus - que no es el nombre de un dios sino el nombre de Dios: &deg;dy&ecirc;us o &deg;deiwos (Zeus Padrenuestro: dios-padre) -, los nombres de los dioses Ol&iacute;mpicos no parecen griegos (los casos de Pos&eacute;idon, H&eacute;ra y Dionysos permanecen siendo discutidos). A priori, la probabilidad de &ldquo;olvidar&rdquo; el nombre de dios principal parece con todo bastante escasa. Todo pasa como si, sobre una estructura b&aacute;sica heredada, pod&iacute;an darse los nombres m&aacute;s distintos. H&eacute;raclito, en el fragmento 32, dice: &rdquo; Uno la Cosa Sabia y Sola :&rdquo;quiere y no quiere que le llamen con el nombre de Zeus&rdquo;. Lo importante no es tanto el propio nombre como el hecho de que el hombre pueda hacer que dios exista al invocarle.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&ldquo;Dios solo aparece donde las criaturas lo llaman&rdquo;, afirma Meister Eckart (serm&oacute;n nolite timere eos qui corpus occidunt). Dice tambi&eacute;n: &ldquo;cuando toma conciencia de s&iacute; mismo, Dios se reconoce a si mismo&rdquo; - y por eso menciona al viejo Od&iacute;n &ldquo;que se colg&oacute; a si mismo&rdquo;. H&ouml;lderlin, le apoya en la idea de que dioses siguen siendo hasta cierto punto imperfectos mientras los hombres no les representen. S&oacute;lo en el hombre es que dioses toman plenamente conciencia de s&iacute; mismos y se realizan. El papel - inocente y terrible - del poeta consiste entonces en experimentar la aspiraci&oacute;n de los dioses a&uacute;n desprovistos de conciencia, en llamarlos a la existencia nombr&aacute;ndolos e iniciando con ellos un di&aacute;logo fundador a partir del cual se crear&aacute;n todos los di&aacute;logos futuros.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&ldquo;Lo que silencia el or&aacute;culo de Delfos, observa Jean-Luc Marion, esto no es cualquier supercher&iacute;a descubierta (Fontenelle), sino la desaparici&oacute;n de los Griegos &rdquo; (&rdquo;La double idol&acirc;trie. <span>Remarques sur la diff&eacute;rence ontologique et la pens&eacute;e de Dieu &ldquo;, en Richar Kerney y Joseph Stephen O&rsquo;Leary ed., Heidegger et la question de Dieu, Grasset, 1980, p. 49). </span>Para encontrar el esp&iacute;ritu de Delfos, es necesario retornar incluso a las fuentes del pensamiento griego, al origen de ese pueblo griego que H&ouml;lderlin, en su &eacute;l&eacute;gia del Archipelago, llamo el inniges Volk. Es necesario que los Griegos &ldquo;reaparezcan&rdquo; para que nuevos dioses aparezcan - estos dioses que representan un &ldquo;otro principio&rdquo;. Ya que se trata efectivamente de hacer reaparecer a los dioses. Entrevistado en 1977 por Spiegel, Heidegger declaraba: &ldquo;Solamente un dios puede salvarnos (Nur noch ein Gott kann uns retten).&rdquo; Nos queda la sola posibilidad de preparar en el pensamiento y la poes&iacute;a una disponibilidad para la aparici&oacute;n de dios o para la ausencia de dios en nuestra decadencia &ldquo;. Esta idea de que &ldquo;los dioses est&aacute;n cerca&rdquo; es mencionada tambi&eacute;n por J&uuml;nger, cuyos v&iacute;nculos con el pensamiento heideggeriano son conocidos: &ldquo;la soledad del hombre aumenta, el desierto se extiende en torno a nosotros, pero es quiz&aacute; en este desierto en el que los dioses vendr&aacute;n&rdquo; (entrevista con Gilles Lapouge, La quinzaine litt&eacute;raire, 16 de febrero de 1980).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">En La voluntad de poder, Nietzsche escribe: &iquest;&rdquo;Es que con la moral tambi&eacute;n result&oacute; imposible la afirmaci&oacute;n pante&iacute;sta de un s&iacute; a todas las cosas?&rdquo; En el fundamento y en la realidad, el Dios moral ha sido refutado. &iquest;No tendr&iacute;a sentido pensar a Dios m&aacute;s all&aacute; del bien y del mal? &ldquo;La respuesta a esta pregunta es inequ&iacute;voca.&rdquo; La muerte del &ldquo;Dios moral&rdquo; deja en adelante - al t&eacute;rmino &ldquo;del nihilismo europeo&rdquo; - el lugar libre para la llegada de &ldquo;nuevos dioses&rdquo; cuya &ldquo;funci&oacute;n afirmativa sostiene este mundo, que es el &uacute;nico&rdquo; (Jean-Luc Marion, art cit.).&rdquo;El Dios muerto del que habla Nietzsche no es m&aacute;s que un cad&aacute;ver entre otros, y este cad&aacute;ver nunca tuvo nada de divino: este &ldquo;dios&rdquo; se hab&iacute;a transformado demasiado deprisa en el dios de los fil&oacute;sofos. Cuando se dice que el paganismo ya hab&iacute;a muerto cuando el cristianismo se impuso, se dice una medioverdad: queda claro que sin la relativa decadencia de la fe ancestral, ninguna fe nueva habr&iacute;a podido triunfar. Pero se olvida decir que, al mismo tiempo, el cristianismo intent&oacute; desposeer a Occidente de la verdad del pozo sin fondo abierto por la ausencia de los antiguos dioses - intento desposeer a Occidente de la posibilidad de hacerlos volver de nuevo. Tal es la interrogante a la cual nos enfrentamos: saber si los dioses vincular&aacute;n de nuevo su destino con el nuestro - como ya lo hicieron antes.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El ser (Sein), en Heidegger, es inseparable del hombre como ser-alli (Dasein). Este ser, que &ldquo;se encuentra en la historia&rdquo; al&nbsp;&nbsp; punto de ser &ldquo;temporal en el fondo de su ser&rdquo;,&nbsp; que no se confunde con la suma o la sucesi&oacute;n de los otros entes, solo siendo en s&iacute; proporcionable de sentido, posee un car&aacute;cter determinado que se delimita en cuatro t&eacute;rminos: es la permanencia con relaci&oacute;n al devenir, lo siempre- id&eacute;ntico con relaci&oacute;n a la apariencia, lo subsistente con relaci&oacute;n al pensar, lo a&uacute;n no (o ya) realizado con relaci&oacute;n al proyecto. &ldquo;Permanencia, identidad, subsistencia, pro jacence, todas las palabras dicen b&aacute;sicamente lo mismo: &ldquo;adestance contestante&rdquo;. Pero el ser heideggeriano no es Dios - que ser&iacute;a entonces lo que es supremo - no es la simple suma de los entes. Este ser no puede prescindir del hombre, al igual que el hombre no puede prescindir de &eacute;l. En efecto, s&oacute;lo el hombre puede preguntarse sobre el ser; s&oacute;lo es el tema de la experiencia vivida que accede a su verdad por comprensi&oacute;n de la verdad del ser. Esta es la raz&oacute;n por la que la cuesti&oacute;n del ser es realmente la cuesti&oacute;n fundamental, cuya soluci&oacute;n es necesaria para &ldquo;el despertar del esp&iacute;ritu&rdquo; - un esp&iacute;ritu sin cesar amenazado por la &ldquo;irritaci&oacute;n&rdquo; y la &ldquo;m&eacute;comprehensi&oacute;n&rdquo;. El pensamiento del ser nace de su cuestionamiento - de la cuesti&oacute;n de &iquest;&rdquo;si hay algo diferente a la nada?&rdquo; - mientras que para la fe, tal cuesti&oacute;n es incre&iacute;ble ya que Dios constituye precisamente la respuesta a priori, la &ldquo;respuesta&rdquo; que impide que la cuesti&oacute;n se plantee.&rdquo; Preguntarse que es el ser, es lo mismo que preguntarse que es nuestro de &lsquo;estar-alli&rsquo; en la historia. Es pues preguntarse tambi&eacute;n sobre la naturaleza y la identidad del hombre. Ontolog&iacute;a, metaf&iacute;sica y antropolog&iacute;a est&aacute;n vinculadas. De ah&iacute; viene esta observaci&oacute;n de Heidegger: &ldquo;S&oacute;lo a partir de la verdad del ser se puede pensar la esencia de lo sagrado.&rdquo; S&oacute;lo a partir de la esencia de lo sagrado es que se puede pensar la esencia de la divinidad. S&oacute;lo en la luz de la esencia de la divinidad es que puede pensarse y decirse lo que debe significar la palabra Dios &ldquo;(&rdquo;Cartas sobre el humanismo&rdquo;, en Cuestiones III, Gallimard, 1966, p. 133).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">*</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Con la implantaci&oacute;n del cristianismo en Occidente comenz&oacute; un lento proceso de disociaci&oacute;n y estallido de todos los &oacute;rdenes de la socialidad. Este proceso tuvo por esencial la coexistencia en el universo mental europeo de dos espiritualidades antag&oacute;nicas. La muerte del &ldquo;Dios moral&rdquo; pone de manifiesto que tal coexistencia se quebr&oacute;. Se trata ahora de llevar tal proceso a su t&eacute;rmino, de llegar a su inversi&oacute;n dial&eacute;ctica y a su superaci&oacute;n. Se trata de abandonar una metaf&iacute;sica donde Dios cre&oacute; el mundo ex nihilo, d&oacute;nde Dios es causa prima de d&oacute;nde proceden la tierra y el cielo, luego el hombre, por una metaf&iacute;sica donde el hombre puede en todo momento acceder a la existencia de Dios que espera su llamado para llegar a la plena conciencia de s&iacute; mismo - una metaf&iacute;sica que supedita a Dios al ser en el seno de una quadritud (das Geviert, la Quadritud heidegg&eacute;riana) que incluye a la tierra, el cielo, al hombre y a Dios, sin que ninguno de estos cuatro elementos constituyan el centro, sino, al contrario, de forma que sea solamente a partir de este conjunto que sea posible a cada cual ser lo que es. Se trata, no de buscar una &ldquo;verdad&rdquo; objetiva fuera del mundo, sino de crearla voluntariamente a partir de un nuevo sistema de valores. Se trata de fundar un neopaganismo que permita la realizaci&oacute;n de un &ldquo;modo de la existencia autentica&rdquo;, es decir, el compromiso responsable de la &ldquo;decisi&oacute;n resuelta que anticipa&rdquo;, y que crea en el hombre, &ldquo;ser hecho para la muerte&rdquo;, las condiciones de un &ldquo;r&eacute;gimen de poder&rdquo; espiritual que favorezca permanentemente la elevaci&oacute;n y la superaci&oacute;n de s&iacute;. Se trata, finalmente, de volver a dar nacimiento a una metaf&iacute;sica que excluya todo planteamiento cr&iacute;tico que en primer lugar no haya realizado una aprobaci&oacute;n jubilosa del mundo, que excluya cualquier planteamiento mental basado en el exilio o en la negatividad hacia el mundo, que excluya el eterno no del monote&iacute;smo dualista - es decir, una metaf&iacute;sica donde el arraigo, el estar, el vivir y el pensar van juntos y se perciben como iguales.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">El hombre es por excelencia un dador de sentido. &ldquo;No descubre&rdquo; lo que habr&iacute;a estado all&iacute; antes de &eacute;l. &Eacute;l fundamenta y crea el mundo por el sentido que da a las cosas, por el significado, siempre plural, que asigna al conjunto de los entes. Y como esta fundaci&oacute;n resulta de actos y elecciones siempre renovadas, el mundo no es, pasa a ser - no se crea de una vez por todas, constantemente es fundado por nuevas prestaciones de sentido (Sinverleihungen). En la actualidad, la mayor prestaci&oacute;n de sentido que sea posible imaginar es la que anuncia y prev&eacute; el renacimiento de los dioses. Queremos, en pos de un nuevo comienzo, realizar la &ldquo;apropiaci&oacute;n&rdquo; (Ereignis) que es la implicaci&oacute;n rec&iacute;proca del ser y del tiempo, realizar la s&iacute;ntesis triunfal anunciada por Joachim de Fiore. Y para eso, proyectar en el universo el cuestionamiento esencial. No son, desgraciadamente, los intelectuales quienes lo har&aacute;n: &ldquo;lo que es permanente, dijo H&ouml;lderlin, los poetas lo fundan&rdquo;.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">Notas</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">1 - En un art&iacute;culo titulado &ldquo;Los malentendidos del neopaganismo&rdquo; (recogido en La  Torre, marzo de 1979; trad. Francia.: Centro Studi Evolani, Bruselas, 1979), Julius Evola cuestiona la validez del uso de la palabra &ldquo;pagano&rdquo;, que &eacute;l mismo emple&oacute; en 1928 en su libro Imperialismo pagano (Atanor, Todi- Roma). Toma como pretexto que la palabra paganus fue en sus or&iacute;genes &ldquo;un t&eacute;rmino peyorativo, a veces incluso abusivo, empleado en las pol&eacute;micas de la primera apolog&eacute;tica cristiana&rdquo;. Esta opini&oacute;n nos parece poco v&aacute;lida, no s&oacute;lo porque el t&eacute;rmino fue consagrado por el uso y tom&oacute; con el tiempo otras resonancias, sino tambi&eacute;n porque no es raro el caso de movimientos que transforman en t&iacute;tulos de gloria los calificativos de desprecio que les han otorgado (v&eacute;ase el ejemplo de lo mendigos holandeses). Por otro lado, estamos de acuerdo con mucho otros aspectos de este texto.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">2 - Sin embargo, no es una teocracia. Por una parte, la funci&oacute;n soberana, pol&iacute;tica, conserva su autonom&iacute;a. Por otra parte, no es la ciudad de los hombres quien es controlada seg&uacute;n los principios que supuestamente regulan la ciudad de Dios, sino m&aacute;s bien, es el universo de dioses que se concibe como la proyecci&oacute;n ideal del universo de los hombres.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">3 - El calendario en uso desde la Edad media en el juda&iacute;smo fue hecho para hacer corresponder el &ldquo;primer a&ntilde;o&rdquo; con la Creaci&oacute;n. La cifra as&iacute; obtenida (5740 = 1980), a partir de un estudio de la cronolog&iacute;a b&iacute;blica, se toma generalmente hoy como convenci&oacute;n. Este m&eacute;todo de dataci&oacute;n manifiesta una clara intenci&oacute;n de no hacer coincidir el comienzo del tiempo con ning&uacute;n acontecimiento humano.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">4 - La tesis de la ex&eacute;gesis cat&oacute;lica, desarrollada, en particular, por Tresmontant (cf. Probl&egrave;mes du christianisme, op. cit., pp. 47-73), de considerar como prueba que el mundo comenz&oacute;, y que se cre&oacute; racionalmente. La primera de estas propuestas, que est&aacute; incluida en la ciencia experimental, se alimenta con las especulaciones sobre la explosi&oacute;n o big bang que habr&iacute;a dado nacimiento al universo hace aproximadamente quince mil millones de a&ntilde;os. Esta propuesta nos parece totalmente discutible, al igual que cualquier teor&iacute;a que hace depender la fe de la raz&oacute;n o que se propone &ldquo;probar&rdquo; creencias eternas mediante hechos cient&iacute;ficos por definici&oacute;n revisables y contingentes. La teor&iacute;a del big bang experimentara lo mismo que las otras: un d&iacute;a u otro ser&aacute; sustituida por otra - y es precisamente eso lo que es cient&iacute;fico. Suponiendo que tal &ldquo;comienzo&rdquo; se haya producido efectivamente, nada permite afirmar que se trat&oacute; de un comienzo absoluto, y no simplemente del inicio de un nuevo ciclo. La opini&oacute;n de Tresmontant, seg&uacute;n la cual &ldquo;el m&uacute;ltiplo como tal no puede darse a s&iacute; mismo la informaci&oacute;n que no pose&iacute;a&rdquo;, es a nuestros ojos un sofisma basado en un conocimiento necesariamente incompleto. La ciencia, en nuestra opini&oacute;n, seguir&aacute; siendo muda ante la cuesti&oacute;n de las causas &uacute;ltimas.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">5 - &ldquo;Rendir culto a las piedras, a los &aacute;rboles, a las fuentes, encender cirios a las cruces, no es pues, si no la religi&oacute;n del diablo [? ] Que las mujeres, al tejer, invoquen a Minerva, que elijan casarse en el d&iacute;a consagrado a Venus, que se tenga demasiado cuidado con el d&iacute;a cuando se embarca, que se le consagre, por sortilegios, con las hierbas para lanzar suertes, que se mencione por la magia el nombre de los demonios, y otras muchas otras cosas que ser&iacute;a necesario enumerar, todo eso es la religi&oacute;n del diablo&rdquo;&nbsp; (Sobre la conversi&oacute;n de los campesinos, pp.15-16).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">6 - Louis Gernet y Andr&eacute; Boulanger observan: &ldquo;Ning&uacute;n sistema filos&oacute;fico ha dado tanta importancia al problema religioso.&rdquo; Se puede decir que toda la concepci&oacute;n estoica del universo, la naturaleza y los destinos del hombre depende de su teolog&iacute;a, que su ideal de sabidur&iacute;a, que su moral pr&aacute;ctica, tanto individual como social, tienen un fundamento teol&oacute;gico&rdquo;&nbsp; (Le g&eacute;nie grec dans la religion, Albin Michel, 1970).</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">7 - Cf. notablemente Sigrid Hunke, Europeas andere Religion. Die ueber-windung der religi&ouml;sen Krise, Econ, D&uuml;sseldorf, 1969 ; y Glauben und wissen. Die Einheit europa&iuml;scher Religion und Naturwissenschaft, Econ, D&uuml;sseldorf, 1979.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">8 - Adem&aacute;s de la de Agustin de Hipona, Lutero sufri&oacute; mucho la influencia de Guillermo de Occam y sus disc&iacute;pulos (Jean Buridan, Pierre de Ailly, Jean Gerson). Por momentos, parece a adherir a esa v&iacute;a moderna que demuestra la inconsistencia de los &ldquo;universales&rdquo;, es decir, conceptos generales que representan, bajo una forma abstracta, el elemento com&uacute;n &ldquo;absoluto&rdquo; de todos los elementos de una misma categor&iacute;a. La teor&iacute;a nominalista de los &ldquo;dos &oacute;rdenes de verdad&rdquo; influy&oacute; por otra parte a numerosos te&oacute;logos alemanes, entre ellos, Gabriel Biel, fallecido en 1495.</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">&nbsp;</p><div>  </div><p class="MsoNormal" align="justify">9 - Uno de los principios del antirreduccionismo es que un conjunto no se resume solamente a la suma de sus constituyentes. Este principio se aplic&oacute; en la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica por Gustave Le Bon (Psicolog&iacute;a de masas, 1895), en la musicolog&iacute;a por von Ehrenfels (Ueber Gestaltqualit&auml;ten, 1890), en la psicolog&iacute;a por la  Gestalttheorie, en la biolog&iacute;a por Ludwig von Bertalanffy, en la f&iacute;sica por Ernst Mach, en la historia por Wilhem Dilthey, etc&hellip;</p>]]></description><pubDate>Wed, 04 Jul 2007 10:27:00 +0000</pubDate></item><item><title>Dioses ib&#xE9;ricos</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/062802-dioses-ibericos.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/062802-dioses-ibericos.php</guid><description><![CDATA[<p>  Achel&oacute;o: El Dios-Toro, s&iacute;mbolo de la virilidad y la fertilidad masculina. <br /></p><p>  Adaegina: Diosa de los infiernos "superiores": se encuentran en lo m&aacute;s profundo de los bosques. <br /></p><p> Anxo: Deidad asociada a los vaqueros de altos pastos; la costumbre de dejar las sobras de la cena para alimento del dios a cambio de salud o fertilidad para el ganado, puede ser el origen de la leyenda infantil del "ratoncito P&eacute;rez". <br /></p><p>  Arconi: Demonio de los bosques que, en forma de un enorme oso, atacaba a los cazadores. <br /></p><p>  Baelisto: Su nombre significa "el m&aacute;s brillante" o "el m&aacute;s blanco".  <br /></p><p>  Baraeco: Dios protector de los poblados y de las ciudades amuralladas. <br /></p><p>  Cari&ntilde;o: Deidad marina adorada en las costas del norte de Galic&iacute;a. <br /></p><p> Cernunnos: Dios de la sabidur&iacute;a, de la renovaci&oacute;n de las estaciones; su iconograf&iacute;a (se representa como un carnero antropomorfo) puede ser el origen de la imagen medieval del Diablo. <br /></p><p>  Dibus y Deabus: Dioses gemelos y contrarios; se le invocaba en los casamientos y durante los partos. <br /></p><p>  Durbed: Genio lujurioso de r&iacute;os y lagos. <br /></p><p>  Endov&eacute;lico: Esp&iacute;ritu infernal de la noche. <br /></p><p>  Favonius: Dios de los vientos; cuando un corcel destacaba por su velocidad, se atribu&iacute;a a este dios su paternidad. <br /></p><p>  Frouida: Ninfa de torrentes y fuentes termales. <br /></p><p>  Geri&oacute;n: Heroe o Semi-dios; primer rey de los tartessos. Combati&oacute; con Heracles y ense&ntilde;o a los hombres la ganader&iacute;a. <br /></p><p>  Lida: Diosa de la caza; protectora de la vida salvaje. <br /></p><p>  Lug: Dios del Sol; el que hace aparecer cada d&iacute;a la luz. <br /></p><p>  Mari: Diosa que se alimenta de las mentiras y alsedades. <br /></p><p>  Net: Dios de la guerra y protector de los muertos en ella. <br /></p><p>  Poemana: Diosa protectora del ganado. <br /></p><p>  Saur: Dios guerrero.Ense&ntilde;o al hombre el uso de los metales. <br /></p><p>  Sitiouio: Protector del ganado y los senderos. <br /></p><p>  Tagotis: Rey de los infiernos. Representa los malos augurios y el espanto. <br /></p><p>  Tameobrigo: Protector de los enfermos y acompa&ntilde;ante de difuntos. <br /></p><p>  Tullonio: Genio protector del hogar y la familia. <br /></p><p>  Vael: Dios lobo, protector de bosques y montes. <br /></p><p>  Vagadonnaego: Dios infernal al que se invocaba para que se cumplieran los acuerdos y promesas. <br /></p><p>   Yaincoa: Dios de las monta&ntilde;as al que se atribuye la creaci&oacute;n del mundo.  </p>]]></description><pubDate>Thu, 28 Jun 2007 00:33:00 +0000</pubDate></item><item><title>El resurgir del paganismo</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/062801-el-resurgir-del-paganismo.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/062801-el-resurgir-del-paganismo.php</guid><description><![CDATA[<span class="Estilo1"></span><p><span class="Estilo1">El paganismo (los paganos) no viene de fuera a conquistarnos (eso hizo el cristianismo y quiere ahora hacer el islam); bien al contrario, nos est&aacute; devolviendo en todo instante la otra cara de nuestro espejo: he aqu&iacute; tu tradici&oacute;n, nos dice, s&iacute;guela si te sientes movido a ello; y si no te sientes, s&iacute;guela tambi&eacute;n, pues es la tuya y no encontrar&aacute;s ninguna otra que lo sea igual.</span> </p><p>&nbsp;</p><p><strong>&iquest;Qu&eacute; se mueve en vosotros cuando o&iacute;s la palabra &ldquo;paganismo&rdquo;? </strong></p>         <p>&nbsp;</p><p><span class="Estilo2">E</span>s un t&eacute;rmino gen&eacute;rico, lo s&eacute;. Adem&aacute;s, a fuer de repetirlo ha quedado en cierta medida anquilosado; pero tambi&eacute;n, digamos, blindado. Protegido, por ejemplo, de los desarrollos de la sacralidad a partir del tiempo de la Revoluci&oacute;n de 1789, de la efervescencia de nuevas religiones sin fundamento alguno, de la confusi&oacute;n de la est&eacute;tica con la &eacute;tica y de la &eacute;tica con la estupidez. Hablar de paganismo como nueva manera de reformar y reformarnos en el mundo no es intentar subirse al carro de un nuevo grup&uacute;sculo o colectivo, sino sencillamente reconocernos como seres humanos con una capacidad trascendente (aunque sea la trascendencia de lo inmanente), depositarios de un legado cuya merma es constante por parte de los poderes p&uacute;blicos (y de quienes se hallan por encima de los p&uacute;blicos) y, sobre todo, sabedores de que s&oacute;lo a partir de un arraigo con verdades esenciales y pret&eacute;ritas podemos encajar en un territorio inh&oacute;spito, la Europa de hoy.</p>         <p>&nbsp;</p><p>Deseo desarrollar estos tres puntos en el presente art&iacute;culo, pues para que el paganismo vuelva a ser la religi&oacute;n europea mayoritaria (y, si los Dioses conceden, la &uacute;nica) no valen, en primera instancia, las llamadas a la afiliaci&oacute;n a peque&ntilde;as sectas ni la voz de ning&uacute;n pope. Nos encontramos todav&iacute;a, a pesar del tiempo transcurrido desde nuestros or&iacute;genes y de una continuidad en muy pocos instantes interrumpida (si la referencia es la totalidad de tradiciones paganas), en un momento de ronroneo imperceptible, pero constante, en un rumor cuyos ecos empiezan a resonar entre las colinas, en los claros de los bosques, frente al amanecer del mar. El &ldquo;algo se mueve&rdquo; tan usual en todos los previos de una revuelta no tiene nada que ver con experiencias extrasensoriales o profec&iacute;as. Tampoco con invasiones o verdades. El paganismo (los paganos) no viene de fuera a conquistarnos (eso hizo el cristianismo y quiere ahora hacer el islam); bien al contrario, nos est&aacute; devolviendo en todo instante la otra cara de nuestro espejo: he aqu&iacute; tu tradici&oacute;n, nos dice, s&iacute;guela si te sientes movido a ello; y si no te sientes, s&iacute;guela tambi&eacute;n, pues es la tuya y no encontrar&aacute;s ninguna otra que lo sea igual. El paganismo, adem&aacute;s, se incardina en una tendencia generalizada que busca en las ra&iacute;ces arrebatadas por las religiones del miedo la semilla a trav&eacute;s de la cual reconstruirse, ajena a globalizaciones, internacionalizaciones o economicismos. <br />           <br />           </p><p><strong>Car&aacute;cter comunitario del paganismo</strong></p>         <p>&nbsp;</p><p>Una de las principales caracter&iacute;sticas del paganismo es su car&aacute;cter comunitario. Siempre fue as&iacute;. E incluso m&aacute;s: la no separaci&oacute;n de espacio sagrado y profano en el vivir cotidiano de las gentes es lo m&aacute;s caracter&iacute;stico si atendemos no s&oacute;lo a la tradici&oacute;n romana, sino tambi&eacute;n a la germ&aacute;nica, a la c&eacute;ltica o a cualquier otra. Los ritos eran diarios y aunque exist&iacute;an diversas figuras de sacerdotes, cualquier persona era libre de invocar, adorar o sacrificar a quien le pluguiese, improvisando la oraci&oacute;n o repitiendo alguna de las estipuladas. De hecho, los d&iacute;as ne-fastos eran aquellos donde no hab&iacute;a festividad alguna y por tanto no respond&iacute;an a la misma exigencia de v&iacute;nculo comunitario y cultural de todos los fastos. Pongo como mayor ejemplo la religi&oacute;n romana (de &eacute;sta se ha llegado a alabar su &ldquo;ate&iacute;smo&rdquo;, lo cual a&uacute;n nos vincular&iacute;a m&aacute;s a ella) porque es donde m&aacute;s semejanzas vemos entre muchos de nuestros ritos (o man&iacute;as o atavismos) y ciertas formas religiosas de entonces. La continuidad maravilla en nombres de Dioses y Diosas (transformados en santos cristianos), en procesiones travestidas con ropajes galileos, en lugares de peregrinaci&oacute;n que nos perviven de entonces o de mucho antes. La continuaci&oacute;n incluso llega a lo parad&oacute;jico de poder reivindicar una descristianizaci&oacute;n del paganismo para volver a comenzar a vivirlo. En cierto modo, el cristianismo s&oacute;lo ser&iacute;a paganismo folcl&oacute;rico, teolog&iacute;a robada del neoplatonismo y algunos condimentos semitas las m&aacute;s de las veces, a la hora de valorar la espiritualidad de la mayor&iacute;a &ldquo;cristiana&rdquo;, prescindibles. O incluso a&uacute;n peor: terribles, por ser el germen de una beater&iacute;a insulsa y de un pacifismo insulso que niega al hombre su fuerza y su impulso de ser m&aacute;s.</p>         <p>&nbsp;</p><p><strong>Reivindicaci&oacute;n pagana</strong></p>         <p>&nbsp;</p><p>Y aqu&iacute; entra el segundo de los rasgos mencionados m&aacute;s arriba en esta reapropiaci&oacute;n, pues a fin de cuentas proclamarse ahora pagano no es haber elegido (un europeo es pagano al nacer), sino haber despojado a las muestras sociorreligiosas actuales de todo lo accesorio con nombre de Cristo, limpi&aacute;ndolas. As&iacute;, reivindicar el paganismo es asumir tambi&eacute;n unos v&iacute;nculos filos&oacute;ficos para muchos tal vez ignotos (esa ligadura que une a Plat&oacute;n, a Plotino, a Proclo y a Damascio) donde se encuentra toda la teolog&iacute;a cristiana aprendida en los colegios o reinventada por los sacerdotes y cuya originalidad radica en las aportaciones de los &uacute;ltimos representantes de la H&eacute;lade, aquellos pensadores de Roma, escritores en griego, que fueron copiados y manipulados salvajemente por depredadores sin tradici&oacute;n, sin bases filos&oacute;ficas y sin cultura: los &ldquo;padres&rdquo; de las Iglesias cristianas.</p>         <p>&nbsp;</p><p>El paganismo de los pueblos de lenguas neolatinas deber&iacute;a ahondar sus fundamentos en Grecia y Roma, pues cuanto sabemos de las etapas paganas m&aacute;s antiguas de Europa nos ha llegado, justamente, de nuestra civilizaci&oacute;n. Otras tradiciones son tambi&eacute;n valiosas, pero nuestro conocimiento de ellas o es predominantemente medieval (el odinismo o a la religi&oacute;n lituana, pueblo, no lo olvidemos, &ldquo;cristianizado&rdquo; en el siglo XIV) o si se remonta en el tiempo s&oacute;lo es mediante observadores ajenos a esa cultura (los pueblos celtas y Julio C&eacute;sar). De otras comunidades europeas, tambi&eacute;n hay vestigios y prolongaciones m&aacute;s o menos v&aacute;lidas y contrastadas, pero, repito, en ninguna nos encontraremos con la masa de saber y arte cuyo inicio est&aacute; en Homero y Hes&iacute;odo y se prolonga durante m&aacute;s de mil a&ntilde;os sin soluci&oacute;n de continuidad. Y, esto es lo triste, tal caudal se encuentra en peligro de perderse para siempre. Reivindicarlo ser&iacute;a una primera toma de postura en la aceptaci&oacute;n de un orden cultural y social imprescindible para que nadie nos robe cuanto nos corresponde. En este sentido, los planes de estudio donde la historia de Grecia y Roma es relegada a cuatro frases, el lat&iacute;n es voluntario y el griego cl&aacute;sico inexistente, donde, incluso en las facultades de Filosof&iacute;a, Plotino es una nota a pie de p&aacute;gina y de Proclo o de la &uacute;ltima Escuela de Atenas ni se hace menci&oacute;n, donde el resurgir del paganismo gracias a Jorge Gemisto Plet&oacute;n en la Grecia del siglo XIII quiz&aacute; se menosprecia a prop&oacute;sito, a pesar de su influencia en la civilizaci&oacute;n renacentista (y una peque&ntilde;a digresi&oacute;n sobre este t&eacute;rmino: &ldquo;renacimiento&rdquo;, s&iacute;, y no otro, porque la cultura grecolatina volvi&oacute; a hallarse en la cima y a tomarse como modelo del saber y del creer; el Renacimiento no s&oacute;lo son frescos en dependencias vaticanas o determinadas esculturas de tema b&iacute;blico, sino, sobre todo, un intento de volver a reinstaurar y hacer revivir aquella &eacute;poca, incluida la religi&oacute;n, por supuesto, en muchos de sus nombres m&aacute;s destacados), donde la historia se restringe a algaradas pol&iacute;ticas, a derechos humanos y a invectivas patrioteras&hellip; Estos planes de estudio no van a ayudar a nada m&aacute;s que a sumirnos en la ambig&uuml;edad y dejadez previas a toda desaparici&oacute;n. Son signos apreciables en todas las decadencias: si se desprecia lo intr&iacute;nsecamente propio, nada puede oponerse a quien de verdad manipula y quiere que olvidemos. Pues la verdad es &eacute;sa: alguien, en la actualidad, est&aacute; anulando la fuerza de nuestra tradici&oacute;n, el vigor de nuestra historia, la verdad nacional m&aacute;s all&aacute; de los Estados.<br />           <br />           </p><p><strong>El paganismo europeo, religi&oacute;n de masas</strong></p>         <p>&nbsp;</p><p>Y &eacute;ste ser&iacute;a el tercer punto arriba definido: arraigarnos a nuestro suelo es arraigarnos a Europa, sin miedo alguno, sin complejos superpuestos, sin disculpas. Revitalizar el paganismo se halla inexorablemente ligado a un concepto imperial de Europa no como lugar de suma indiscriminada o de pactismos interesados tan s&oacute;lo en el poder del capital, sino como contenido. Olvidemos ya el t&eacute;rmino &ldquo;continente&rdquo; para las tierras europeas, pues niega toda especificidad y todo &iacute;mpetu, subvierte el proceso de uni&oacute;n que se ha de establecer entre todos sus pueblos y deja de fijar unos contornos absolutamente precisos en sus l&iacute;mites. En esa Europa, de esa Europa, el paganismo entendido como proceso socializador, como religi&oacute;n de masas, como alta filosof&iacute;a, habr&iacute;a de ser el vector. Y, repito, uno no se ha de convertir a nada, pues ya es ciudadano europeo y, en la antigua Roma, la pertenencia al Estado era la pertenencia a la religi&oacute;n del Estado; el bautismo (o la shahada isl&aacute;mica en los conversos actuales), por tanto, no hac&iacute;a ingresar en una nueva religi&oacute;n, sino que separaba de otra, justamente de la propia.</p>         <p>&nbsp;</p><p>En Europa, e incluso en la Magna Europa (EE.UU., Canad&aacute;, Nueva Zelanda&hellip;), hay un crecimiento del paganismo entre la poblaci&oacute;n. Siendo pa&iacute;ses anglosajones la mayor&iacute;a, buscan en el odinismo o en la tradici&oacute;n sajona m&aacute;s o menos adulterada sus puntos de anclaje. En las tierras de Hispania, es tambi&eacute;n Wicca, junto a Asatru y las hermandades dru&iacute;dicas, la que m&aacute;s adeptos est&aacute; cobrando. Cualquier v&iacute;a es buena si de verdad se persigue ese objetivo de profundizar en las ra&iacute;ces europeas. Al mismo tiempo, se ha de estar prevenido para huir de falsos folclores, de pr&aacute;cticas sincr&eacute;ticas (cosa diferente a realizar variedad de pr&aacute;cticas) o de dejarse tentar por el lado blando de lo sagrado encarnado en una New Age de angelitos, ensalmos y sonrisa de guitarrita santo santo es el Se&ntilde;or no a la guerra y dame paz. </p>         <p>&nbsp;</p><p>La v&iacute;a pagana en Europa es una v&iacute;a religiosa, pero para redescubrir de verdad, en todos los sentidos, c&oacute;mo establecer bases sociales fundamentadas de nuevo en la comunidad, la oraci&oacute;n y el orgullo de formar parte de un pueblo determinado. Se ha de empezar desde donde uno pueda, incluso postr&aacute;ndose ante una piedra si &eacute;sta representa el vac&iacute;o primordial de la materia y esa v&iacute;a nos capta por completo (la v&iacute;a de la nada, de la negaci&oacute;n). No obstante, jam&aacute;s se ha de dejar de ser consciente de cu&aacute;l es nuestra tradici&oacute;n y que a ella, por encima de cualquier otra, nos debemos. El Pante&oacute;n ol&iacute;mpico ser&aacute; siempre el lugar de nuestro refugio y hacia donde tender&aacute;n nuestros deseos. Y hab&eacute;is de empezar sin demora.</p><p>&nbsp;</p><p>Esta festividad del Solsticio de Verano, id al mar o a los r&iacute;os, desnudaos, saltad los fuegos, zambull&iacute;os en las aguas, invocad a Posid&oacute;n y a Afrodita, bebed hasta embriagaros y cuando Helios sea visto de nuevo en el horizonte, honradlo con un c&aacute;ntico, haced el amor entre vosotros y reinventad la vida, pues sois, de esta tierra, para esta tierra. Estar&eacute;is siendo, ya, paganos: sin culpas, sin pecados, sin temor. Y, &eacute;ste, s&oacute;lo ser&aacute; el inicio del camino.<br /></p><p>           Que los Dioses os sean propicios.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;<strong>Josep Carles La&iacute;nez</strong> <br /></p>]]></description><pubDate>Thu, 28 Jun 2007 00:14:00 +0000</pubDate></item><item><title>A modo de inicio</title><link>https://paganismo.blogia.com/2007/062502-a-modo-de-inicio.php</link><guid isPermaLink="true">https://paganismo.blogia.com/2007/062502-a-modo-de-inicio.php</guid><description><![CDATA[<p>Nace este humilde blog con una sola pretensi&oacute;n: ofrecer a los lectores textos e informaci&oacute;n sobre el verdadero paganismo en Espa&ntilde;a y, en general, en Iberia. Poca duda nos cabe de que hay tal confusi&oacute;n sobre lo que es el paganismo que hay quienes creen que significa satanismo, otros ate&iacute;smo, e incluso alguno cree que no es m&aacute;s que un t&iacute;tulo para el que se gu&iacute;a por los instintos, cual animal, sin ponerles orden.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;Esperamos que les agrade y, sobre todo, les sirva.<br /></p><p>&nbsp;</p><p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Empezamos con unos extractos de la entrevista con Alain de Benoist publicada por la Revista Hesp&eacute;rides (n&deg; 16/17, primavera 1998) titulada &ldquo;La cuesti&oacute;n del Paganismo" (traducci&oacute;n de Juan Ram&oacute;n S&aacute;nchez).</p><p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p><p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p><p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong>Pregunta: La aparici&oacute;n, hace una quincena de a&ntilde;os, de su obra &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede ser pagano?&rdquo; marc&oacute; la irrupci&oacute;n del neopaganismo en la escena intelectual<strong><span> f<em>rancesa. &iquest;Qu&eacute; juicio le merece hoy, en la distancia, ese libro</em>-<em>manifiesto?</em></span></strong></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong><span style="font-weight: normal">&nbsp;</span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Alain: Hay que partir de lo m&aacute;s simple. Durante milenios los pueblos de Europa practicaron religiones habitualmente denominadas &laquo;paganas&raquo;,&nbsp; denominaci&oacute;n inicialmente peyorativa. Esas religiones constitu&iacute;an un sistema de representaci&oacute;n, de valores, de figuras espec&iacute;ficas que sirvieron de marco referencial y de apoyo espiritual a numerosas culturas y grandes civilizaciones de las que nosotros somos, directa o indirectamente -aunque no exclusivamente- herederos.<span></span></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Las religiones paganas fueron despu&eacute;s combatidas por el cristianismo, portador de un sistema diferente de representaci&oacute;n y que encaraba el hecho religioso de una forma completamente distinta. El estudio comparado de ambos sistemas permite comprender las causas profundas de su enfrentamiento y nos incita a tomar postura.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Hacerlo por el paganismo significa esforzarse no en concebir, sino en ver el mundo seg&uacute;n las l&iacute;neas directrices del sistema de representaci&oacute;n que le es propio.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Hay diferentes formas de llegar al paganismo; por la v&iacute;a est&eacute;tica o por un rechazo instintivo de la concepci&oacute;n cristiana del mundo; por el deseo de vincularse a una tradici&oacute;n y a las fuentes que &iacute;ntimamente le est&aacute;n asociadas. Tambi&eacute;n, y ese ser&iacute;a mi caso, a trav&eacute;s de<strong><em> </em></strong><strong><em><span style="font-weight: normal">la convicci&oacute;n de que todas las patolog&iacute;as del mundo moderno son hijas -ileg&iacute;timas, pero hijas al cabo- de la teolog&iacute;a cristiana; en este &uacute;ltimo caso, un movimiento natural conduce a mirar con simpat&iacute;a y con amistosa connivencia a esta otra religi&oacute;n -la pagana-, que durante tanto tiempo resisti&oacute; a la cristianizaci&oacute;n</span></em></strong><strong>.</strong> Ahora bien, no hay en &uacute;ltimo extremo una raz&oacute;n imperiosa y absoluta que condicione esa adhesi&oacute;n a un sistema o a otro; si la hubiera, ello justificar&iacute;a la posibilidad de que tal sistema fuera propuesto e incluso impuesto a todo el mundo, cosa que yo me niego a hacer. Como mucho, se puede llegar a constatar que uno de esos dos sistemas se corresponde mejor con nuestra sensibilidad, que en el pasado promovi&oacute; efectos que hoy juzgamos m&aacute;s deseables, que est&aacute; m&aacute;s en consonancia con aquella tradici&oacute;n a la que nos adherimos; en definitiva, que se corresponde mejor con aquello que consideramos la verdad.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">El paganismo es un sistema global, sistema que intent&eacute; describir en &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede ser pagano?&rdquo; arrojando luz, sistem&aacute;ticamente, sobre aquello en lo que se opone -de manera irreductible, desde mi punto de vista- a la concepci&oacute;n cristiana del hombre y del mundo. Algunos han juzgado este camino como demasiado &laquo;intelectual&raquo;. Lo es, en efecto, pero yo no encuentro otro modo posible para hacerlo. Estudiar el paganismo, m&aacute;s all&aacute; del mero placer de llegar a conocerlo, supone una alternativa a la vez intelectual y espiritual; nos permite conocer c&oacute;mo conceb&iacute;an nuestros m&aacute;s remotos ancestros las relaciones del hombre con el mundo y de los hombres entre s&iacute;, cu&aacute;les eran sus actitudes &eacute;ticas, qu&eacute; valor atribu&iacute;an al lazo social, qu&eacute; idea se hac&iacute;an de la temporalidad, cu&aacute;l era su concepci&oacute;n de lo sagrado. Las ense&ntilde;anzas que se extraen de ese estudio son v&aacute;lidas para todos los tiempos, incluido el nuestro; determinan l&iacute;neas de conducta y ayudan al trabajo del pensamiento.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Cuando el mito nos dice, por ejemplo, que tras casarse con Themis, diosa del orden y de la justicia, Zeus engendr&oacute; las Estaciones y los Destinos, aprendemos algo que va m&aacute;s all&aacute; del simple relato. As&iacute;, el mito de Gullweig nos advierte contra la &laquo;pasi&oacute;n por el oro&raquo;. La suerte reservada a Prometeo nos ense&ntilde;a algo sobre las consecuencias de caer en la trampa del desenfreno t&eacute;cnico. Y el precepto d&eacute;lfico: &laquo;nada en exceso&raquo; nos ayuda a comprender el car&aacute;cter perverso de ese axioma contempor&aacute;neo del &laquo;cada vez m&aacute;s&raquo;.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 13.5pt">&nbsp;</span></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">P.: </span>Hoy se podr&iacute;an identificar diversos tipos de &laquo;neopaganismo&raquo;. Yo distinguir&iacute;a tres grandes grupos: un neopaganismo comunitario o &laquo;sectario&raquo; -a partir de la imitaci&oacute;n de ritos antiguos o de la reactivaci&oacute;n de tradiciones populares y regionales-, un neopaganismo literario inspirado sobre todo en la intuici&oacute;n y la inspiraci&oacute;n po&eacute;tica y, por &uacute;ltimo. un neopaganismo intelectual en el que el mito, lo imaginario, el arquetipo, el &laquo;polite&iacute;smo de los valores&raquo; se convierten en elementosactivos de interpretaci&oacute;n y de comprensi&oacute;n del mundo. &iquest;Le parecen un conjunto unitario o m&aacute;s bien disperso?</strong></em><em><strong><span style="font-style: normal"></span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">&nbsp;</span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">A.: La tradici&oacute;n pagana (o de manera m&aacute;s general, la referencia a la  Antig&uuml;edad) no ha cesado de inspirar, en diferente medida, a los escritores y los artistas. La mayor&iacute;a de los rom&aacute;nticos alemanes, comenzando por Schelling, Gores o Novalis, opusieron al mundo moderno, que juzgaban sin alma, el recuerdo de un mundo antiguo en el que, como dice Schiller, &laquo;todo era vestigio de un Dios&raquo;.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Durante el siglo XIX, tambi&eacute;n la Antig&uuml;edad supuso una fuente eminente de inspiraci&oacute;n tanto para los neocl&aacute;sicos como para los simbolistas o los parnasianos. Habr&iacute;a que citar vol&uacute;menes completos de la literatura contempor&aacute;nea para hacer un inventario justo de la presencia de ese &laquo;paganismo&raquo;. Citemos tan solo a <span>Leconte de Lisle</span>, <span>Jos&eacute; Mar&iacute;a de Heredia</span>, <span>Th&eacute;odore de Banville</span>, <span>Louis M&eacute;nard</span>, <span>Jean Mor&eacute;as</span>, <span>Pierre Lou&yuml;s</span>, <span>Edouard Schur&eacute;</span>, <span>Hugues Rebell</span>, <span>Edouard Dujardin</span>, <span>Gabriele D&#39; Annunzio</span>, <span>D.H. Lawrence</span>, <span>Jean Giono</span>, <span>Knut Hamsun</span>, <span>Henry de Montherlant</span>, <span>Marguerite Yourcenar</span>, <span>John Steinbeck</span>, <span>Henry Miller</span>, sin olvidar a <span>Fernando Pessoa</span>, que en &ldquo;<em>El retorno de los dioses</em><em><span style="font-style: normal">&rdquo;</span></em> escribe: &laquo;Los dioses no han muerto; lo que ha muerto es nuestra percepci&oacute;n de los dioses. No se han ido; somos nosotros quienes hemos dejado de verlos (...) Pero siguen estando ah&iacute;, viviendo como han vivido siempre, con la misma perfecci&oacute;n y la misma serenidad&raquo;.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Por supuesto, en los autores que acabo de citar la inspiraci&oacute;n &laquo;pagana&raquo; reviste formas muy diferentes. En unos es una referencia formal a la est&eacute;tica de las im&aacute;genes y de las palabras; en otros, podr&iacute;a tratarse de una reacci&oacute;n nost&aacute;lgica contra el desencanto inducido por la ideolog&iacute;a del progreso; otros buscan netamente fundamentar a trav&eacute;s del paganismo un nuevo sentimiento de la naturaleza, una nueva relaci&oacute;n con el mundo. Pero en todos los casos esa referencia permanente, ese deseo espont&aacute;neo de vincularse a un pasado concebido -m&aacute;s o menos conscientemente- como remedio para los males del presente, posee un valor sintom&aacute;tico.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">El neopaganismo comunitario o &laquo;sectario&raquo; es, evidentemente, otra cosa y yo me mostrar&iacute;a en ese punto mucho m&aacute;s reservado. Ya escrib&iacute; en &ldquo;&iquest;C&oacute;mo se puede ser pagano?&rdquo;: &laquo;M&aacute;s temible que la desaparici&oacute;n del paganismo es su resurgimiento bajo formas primitivas y pueriles, emparentadas con esa religiosidad segunda que <span>Spengler<strong> </strong></span>ten&iacute;a como un signo inequ&iacute;voco de la decadencia de las culturas&raquo;.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La floraci&oacute;n de grupos neopaganos a la que asistimos desde hace quince a&ntilde;os me ha confirmado en esa convicci&oacute;n. La extrema diversidad de esos grupos habla por s&iacute; misma. Para unos, el &laquo;paganismo&raquo; se refiere esencialmente a reuniones festivas, a simp&aacute;ticas veladas en las que se celebra, por medio de rituales apropiados, la vida comunitaria y los placeres de la existencia. Otros se re&uacute;nen a la manera de aut&eacute;nticas &laquo;iglesias&raquo; o comunidades religiosas, cuyas ceremonias tienen m&aacute;s de interiorizaci&oacute;n protestante o de neopietismo que de otra cosa. Incluso hay quien tiene por &laquo;paganismo&raquo; la transgresi&oacute;n pura, desde la &laquo;magia sexual&raquo; a la misa negra. Todos se nutren, casi invariablemente, de rituales complicados, de grandilocuentes invocaciones, de t&iacute;tulos estramb&oacute;ticos, lo que hace que estas &laquo;ceremonias paganas&raquo; puedan parecerse tanto a una fiesta comunitaria bien provista de viandas como a la meditaci&oacute;n austera, a la &laquo;tenida&raquo; mas&oacute;nica como a un guateque o a un baile de disfraces. Es evidente que muchos de esos movimientos no tienen, estrictamente, nada que ver -salvo el uso del t&eacute;rmino- con el paganismo. Por lo que respecta a los grupos de vocaci&oacute;n m&aacute;s estrictamente religiosa, su manera de actuar les asemeja sobre todo a las sectas. y aunque repruebo la histeria antisecta a la que hoy asistimos (histeria que no hace otra cosa que contribuir a la confusi&oacute;n, por las amalgamas que practica), he de decir que personalmente me siento completamente ajeno a todo eso: ah&iacute; veo mucho pastiche, mucha parodia, pero muy poco paganismo.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong>&nbsp;</strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong>Paganismo y Naturaleza</strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong>&nbsp;</strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La definici&oacute;n de paganismo como &laquo;religi&oacute;n de la naturaleza&raquo;, que aparece de manera recurrente en la literatura &laquo;neopagana&raquo;, no resulta menos problem&aacute;tica. Con frecuencia se olvida que esa definici&oacute;n procede originalmente de los cristianos, que ve&iacute;an en la &laquo;naturaleza&raquo; una limitaci&oacute;n intr&iacute;nseca respecto a lo sobrenatural. Ese sentimiento era tan vivo que, a pesar del elogio a la creaci&oacute;n hecho por San Agust&iacute;n en su Ciudad de Dios, habr&aacute; que esperar al siglo XIII para ver su atenuaci&oacute;n. Sin embargo, despu&eacute;s de los trabajos de <span>Eliade </span>y de <span>Dum&eacute;zil</span>, ya no es posible hablar de las religiones paganas antiguas como un simple culto de la naturaleza. El paganismo nunca fue un puro naturalismo, aunque en &eacute;l jueguen un papel central los hechos &laquo;naturales&raquo; y c&oacute;smicos. Tampoco fue nunca un pante&iacute;smo, como el de <span>Giordano Bruno </span>o el de <span>Espinoza</span>, aunque haya elementos pante&iacute;stas en casi todas las culturas religiosas.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Para algunos &laquo;neopaganos&raquo;, el pante&iacute;smo no es otra cosa&nbsp; que una excusa para colocar al hombre en el lugar de Dios, en la mejor tradici&oacute;n de la modernidad. Al hablar de &laquo;naturaleza&raquo;, en fin, hay que tener muy presente que esta palabra es una de las m&aacute;s ambiguas de la historia del pensamiento occidental. y tampoco podemos proceder como si la teolog&iacute;a cristiana no hubiese existido nunca, es decir, sin tomar partido sobre las problem&aacute;ticas que ella misma ha inaugurado. &iquest;Qu&eacute; quiere decir exactamente &laquo;reencontrar la armon&iacute;a con la naturaleza&raquo; o &laquo;reconciliarse con las leyes naturales&raquo;? El hecho de poder quebrantar una &laquo;ley natural&raquo;, &iquest;no demuestra por s&iacute; mismo que tal &laquo;naturalidad&raquo; es, cuando menos, dudosa?</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La filosof&iacute;a ha puesto la noci&oacute;n de naturaleza en relaci&oacute;n (o en oposici&oacute;n) con la cultura, el artificio, la historia o la libertad. La teolog&iacute;a cristiana ha complicado a&uacute;n m&aacute;s las cosas al poner la naturaleza en relaci&oacute;n con la gracia (la naturaleza humana presupone la gracia, es decir, hace al hombre capaz de reencontrarse con Dios), lo que significa definir la naturaleza como aquello que en los fil&oacute;sofos se corresponde con la antinaturaleza, es decir, la libertad.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Se sabe que la traducci&oacute;n del t&eacute;rmino griego Physis por el latino natura supuso una verdadera &laquo;desnaturalizaci&oacute;n&raquo; del mismo; por eso, la idea de naturaleza debe ser repensada a partir de la noci&oacute;n de physis. Si se reflexiona sobre la naturaleza de las cosas a partir de su propio origen, precisamente como physis y no como Ktisis (o criatura), comprenderemos que el paganismo no concibe a Dios como sin&oacute;nimo de la naturaleza, sino que concibe el Ser como la dimensi&oacute;n que permite existir a todos los entes, sin por ello constituir su causa.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Pero todav&iacute;a queda otro problema, puede que incluso m&aacute;s fundamental. El paganismo s&oacute;lo da sentido a nuestra presencia en el mundo cuando configura la atm&oacute;sfera general en la que se ba&ntilde;a la Ciudad. En el paganismo, la Ciudad se define ante todo como una &laquo;asociaci&oacute;n religiosa&raquo;, por retomar los t&eacute;rminos de <span>Fustel de Coulanges</span>, y la religi&oacute;n se define inversamente como el alma de la ciudad o de la colectividad. En la modernidad ocurre al contrario: al concebirse como un ser separado, autosuficiente, el individuo moderno proyecta sobre la tierra y en provecho propio la idea de un Dios que se basta a s&iacute; mismo. Pero en el paganismo los propios dioses forman una suerte de sociedad: incluso si fuera posible &laquo;ser como ellos&raquo;, eso nunca significar&iacute;a llegar a encontrarse solo. La sociedad es la prolongaci&oacute;n de la personalidad; la personalidad, la sociedad restringida. </p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La cuesti&oacute;n consiste entonces en saber si el paganismo puede ser, a la manera de tantas creencias actuales, una opini&oacute;n profesada en privado por unos pocos. Hay quien imagina que pueda existir un &laquo;paganismo de las catacumbas&raquo;, an&aacute;logo a aquel &laquo;cristianismo de las catacumbas&raquo; de otrora. Pero eso es dudoso, pues el cristianismo posee un substrato individualista que no existe en el paganismo; la fe depende menos estrechamente de las circunstancias exteriores. As&iacute; pues, vivir como pagano en un mundo que no lo es resulta poco viable. Podemos intentar individualmente ponernos a la escucha del mito. Podemos intentar que en nuestro interior despierte un pensamiento meditante. Pero hay que ser consciente de que tal camino implica retirarse mentalmente del mundo, esto es, hacer exactamente lo contrario de lo que propone el paganismo, que es la participaci&oacute;n activa y la adhesi&oacute;n sin reservas al mundo.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Por supuesto, el mundo actual no tienen nada en com&uacute;n con el mundo de la Antig&uuml;edad; el mundo actual ha sido cambiado, remodelado, por aquellos que en un principio fueron sus detractores. Ah&iacute; reside el problema. Pues, insisto, no podemos hacer como si no tuvi&eacute;ramos detr&aacute;s dos milenios (o casi) de historia no pagana, como si esa historia no hubiera existido, e intentar reanudar, sin m&aacute;s ni m&aacute;s, una tradici&oacute;n interrumpida. Esa historia nos afecta profundamente a pesar nuestro; informa nuestra manera de ver el mundo, incluso nuestra forma de cuestionarlo. Nos impide ver en el paganismo aquello que en &eacute;l ve&iacute;an los antiguos, esto es, el reflejo mismo de la totalidad de lo real, un &laquo;discurso&raquo; fundador capaz de organizar el conjunto de nuestras representaciones. El paganismo era en otros tiempos la vida misma; hoy no puede ser m&aacute;s que una convicci&oacute;n entre otras, profesada en privado. &iquest;Se puede entonces seguir hablando de paganismo? Esa es la raz&oacute;n por la cual yo dudo seriamente de que nuestros modernos &laquo;neopaganos&raquo; sean capaces de abrazar a sus dioses como sus lejanos ancestros lo hac&iacute;an; no podr&iacute;an hacerlo aunque quisieran: el mundo actual se lo impide por su propia existencia. Podemos ir a recogemos en Delfos y aprender la lecci&oacute;n del mito de Apolo; pero Apolo no ser&aacute; para nosotros lo mismo que fue para los griegos que iban a consultar la Pitia. Y como la fe no se decreta, el riesgo de caer en el simulacro o en la mera conmemoraci&oacute;n es enorme.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">P.: </span>Al margen de los grupos que se declaran oficialmente &laquo;neopaganos&raquo;, &iquest;hay medios que pueden ser considerados como m&aacute;s receptivos que otros a la tem&aacute;tica pagana, como pueda ser el caso de los ecologistas?</strong></em><em><strong><span style="font-style: normal"></span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">&nbsp;</span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">A.: La ecolog&iacute;a, evidentemente, est&aacute; muy pr&oacute;xima al paganismo en raz&oacute;n de su consideraci&oacute;n global de los problemas del entorno, de la importancia que da a la relaci&oacute;n entre el hombre y el mundo y, tambi&eacute;n, por su cr&iacute;tica a la devastaci&oacute;n de la tierra por efecto de la obsesi&oacute;n productivista, de la ideolog&iacute;a del progreso y del arrasamiento t&eacute;cnico. Esta proximidad es especialmente perceptible en el ecologismo radical, tambi&eacute;n llamado &laquo;ecologismo profundo&raquo;, incluso cuando &eacute;ste comete a mi entender el error, sim&eacute;tricamente inverso al del humanismo cartesiano, de disolver de manera reduccionista la especificidad humana en el conjunto de lo viviente. Es notorio que los adversarios del ecologismo profundo le han acusado con frecuencia de relacionarse con antiguos cultos paganos.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 13.5pt">El culto a la mujer madre</span></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><span style="font-size: 13.5pt">&nbsp;</span></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Pero la proximidad no s&oacute;lo se da en el caso de la ecolog&iacute;a. Algunos medios neofeministas, principal aunque no &uacute;nicamente en los Estados Unidos, se muestran hoy singularmente receptivos a las ideas &laquo;paganas&raquo;. Que esta receptividad se inscriba frecuentemente en el marco de una ideolog&iacute;a de tipo New Age no le impide resultar verdaderamente sintom&aacute;tica. En Noa Noa, <span>Gauguin </span>dec&iacute;a: &laquo;Los dioses de anta&ntilde;o hallaron refugio en la memoria de las mujeres&raquo;. Yo tambi&eacute;n creo que existe un componente fundamentalmente &laquo;femenino&raquo; en el paganismo. No ya porque las &laquo;brujas&raquo; hayan sido consideradas a veces como &laquo;mujeres sabias&raquo; que habr&iacute;an conservado antiguas creencias (la verdad es que no sabemos gran cosa al respecto), ni porque en el paganismo que hemos heredado se encuentre tambi&eacute;n el paganismo pre-indo-europeo en el que, como es sabido, las divinidades femeninas ocupaban un lugar fundamental (<strong><em>tras el culto mariano de los cristianos se halla el culto a la  Diosa-Madre de las civilizaciones neol&iacute;ticas pre-indo-europeas</em></strong>), ni tampoco porque las tradiciones paganas que mejor se han conservado son las propias de la tercera funci&oacute;n, en el sentido dumeziliano del t&eacute;rmino, y que esa tercera funci&oacute;n -ligada de manera privilegiada al medio rural, en el cual tales tradiciones han sido conservadas- corresponda al dominio de la producci&oacute;n y de la reproducci&oacute;n. (El paganismo ha sobrevivido gracias al pueblo, a los campesinos y a las mujeres antes que gracias a las elites, a los ciudadanos y a los hombres. Igualmente es en el seno de la tercera funci&oacute;n donde se han integrado la mayor&iacute;a de las creencias asentadas en el sustrato preindo- europeo).&nbsp; Ese componente fundamentalmente femenino al que he aludido se debe, simplemente, a que el paganismo -como toda religi&oacute;n c&oacute;smica y tradicional- posee numerosas caracter&iacute;sticas que lo emparentan simb&oacute;licamente con la naturaleza y el universo femenino.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Que la sociedad indo-europea sea esencialmente patriarcal, que su pante&oacute;n se organice con mayor frecuencia en torno al Dios-Padre, que su universo reserve un lugar importante a los valores masculinos y guerreros, no debe enga&ntilde;arnos respecto a ese particular. La comparaci&oacute;n con el universo b&iacute;blico, que es propiamente masculino, resulta reveladora. T&iacute;picamente masculina es, en efecto, la primac&iacute;a de la Ley sobre las costumbres, de la palabra sobre la vida, del logos sobre la physis, del concepto sobre la imagen, de lo abstracto sobre lo concreto, de la historia sobre el mito. Masculina es, igualmente, la concepci&oacute;n lineal de la historia, concepci&oacute;n rectil&iacute;nea opuesta a la visi&oacute;n c&iacute;clica o esf&eacute;rica que percibe el universo como un gran organismo sometido por toda la eternidad a la ley de los ciclos. Por el contrario, el pensamiento femenino -en aquello que pueda tener de espec&iacute;fico- remite inmediatamente al pensamiento pagano en la medida en que uno y otro se caracterizan por una aproximaci&oacute;n m&aacute;s global (m&aacute;s holista) a las cosas, una aproximaci&oacute;n m&aacute;s concreta (y a la vez m&aacute;s atenta a lo imaginario) que estrictamente anal&iacute;tica o conceptual, y por una mayor proximidad al cuerpo, a la realidad carnal, a la naturaleza concebida como totalidad que se da a conocer a trav&eacute;s de lo visible. </p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Este aspecto, que yo considero fundamental, con frecuencia ha sido desatendido.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">P.: </span>A veces parece como si Dios estuviese ausente en el neopaganismo; se habla de lo sagrado o de lo m&iacute;tico, pero raramente de lo divino. Los cr&iacute;ticos de inspiraci&oacute;n cristiana plantean habitualmente la ecuaci&oacute;n: paganismo = ate&iacute;smo. Esa ausencia de Dios (o de dioses), &iquest;proviene de una simple inflexi&oacute;n terminol&oacute;gica y lo sagrado equivale, en efecto, a lo divino? O por el contrario, &iquest;significa que el paganismo no reconoce transcendencia alguna? Por sintetizar la pregunta: &iquest;El paganismo supone una fe o una creencia?</strong></em><em><strong><span style="font-style: normal"></span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">&nbsp;</span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">A.: </span></strong></em>Antes que nada, una observaci&oacute;n: la palabra &laquo;dios&raquo; (del indoeuropeo *deyw&oacute;-) es de procedencia estrictamente pagana y tiene su origen en la designaci&oacute;n indo-europea del &laquo;cielo diurno&raquo; (*dyew-). La  Biblia no habla en ning&uacute;n momento de &laquo;Dios&raquo; sino de Iahv&eacute;, de Adona&iuml;, de Elohim, de Eterno, de Padre, de Cristo, del Mes&iacute;as. Cuando se habla de Dios se hace uso de un t&eacute;rmino de origen pagano.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">En diversas ocasiones he explicado que<strong><em> lo espec&iacute;fico del cristianismo</em></strong> y de las dem&aacute;s religiones inspiradas en la Biblia no es en absoluto el monote&iacute;smo (que en principio no es m&aacute;s que una monolatr&iacute;a), sino <strong><em>su ontolog&iacute;a dualista y la distinci&oacute;n entre el Ser creado y el Ser increado.</em></strong> Donde se contiene impl&iacute;citamente toda la fe cristiana no es en las primeras palabras del Credo: &laquo;credo in unum Deum&raquo;, sino m&aacute;s bien en las siguientes: &laquo;patrem omnipotentem, factorem coeli et terrae&raquo;. Ese rasgo distingue de manera radical las religiones abrah&aacute;micas, que son religiones &laquo;hist&oacute;ricas&raquo;, de las dem&aacute;s religiones del mundo, que son religiones &laquo;c&oacute;smicas&raquo;. <strong><em><span style="font-weight: normal">El dualismo cristiano</span> </em></strong>queda expresado a la perfecci&oacute;n en aquella f&oacute;rmula del IV Concilio de Letr&aacute;n: &laquo;Entre el creador y la criatura ninguna semejanza puede ser afirmada sin que ella implique una desemejanza a&uacute;n mayor&raquo;. <strong><em><span style="font-weight: normal">Considerando el mundo como el resultado de una creaci&oacute;n contingente que, por definici&oacute;n, nada a&ntilde;ade a la perfecci&oacute;n de su creador, ese dualismo atribuye al mundo una cualidad inferior y, por tanto, lo deval&uacute;a</span></em></strong>. &laquo;No am&eacute;is al mundo ni lo que hay en el mundo&raquo;, puede leerse en la primera ep&iacute;stola de <span>Juan </span>(2,15). En el cristianismo, este imperativo constituye el fundamento negativo del amor de Dios y del amor al pr&oacute;jimo, por oposici&oacute;n a toda solidaridad con una &laquo;naturaleza inferior&raquo;. <strong><em><span style="font-weight: normal">As&iacute; desacralizado y profanado</span></em></strong> (en el sentido estricto, es decir, arrojado al &aacute;mbito profano), <strong><em><span style="font-weight: normal">el mundo queda transformado en objeto.</span></em></strong> Como han demostrado autores tan diferentes como <span>Etienne Gilson</span>, <span>Alexandre Koyr&eacute; </span>o <span>Martin Heidegger</span>, <strong><em><span style="font-weight: normal">el mundo ya no es una parte del cosmos, un todo arm&oacute;nico en el que los hombres y los dioses coexisten en lo visible y lo invisible, sino un simple objeto que puede ser leg&iacute;timamente entregado a la racionalizaci&oacute;n t&eacute;cnica. De este modo se abre el camino que conduce primero a la secularizaci&oacute;n, luego al ate&iacute;smo.</span></em></strong><strong><span style="font-weight: normal"></span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong><span style="font-weight: normal">&nbsp;</span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La acusaci&oacute;n de ate&iacute;smo mantenida por los cristianos respecto al paganismo carece, pues, de sentido.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">El ate&iacute;smo aparece con el cristianismo, como esta forma de negaci&oacute;n que le es propia. El nuevo estatuto que el cristianismo atribuye al hombre es tambi&eacute;n el que necesita para oponerse al mundo. El ate&iacute;smo prolonga esa oposici&oacute;n; no explica al uno por el otro, pero los pone en competencia y concede al segundo todo aquello que met&oacute;dicamente intenta arrebatarle al primero. <strong><em><span style="font-weight: normal">Quiere demostrar que Dios no existe, de la misma forma en que los cristianos se afanan por demostrar su existencia cuando, en realidad, la idea de Dios no puede enunciarse bajo el horizonte de la prueba.</span></em></strong> El ate&iacute;smo es, sencillamente, un fen&oacute;meno moderno que necesita del te&iacute;smo cristiano como la ant&iacute;tesis sin la cual no podr&iacute;a existir. </p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">En el paganismo las cosas se dan de otra manera. Los pueblos paganos nunca conocieron el ate&iacute;smo, al menos en el sentido en que nosotros lo definimos; incluso sospecho que el paganismo es incompatible con cualquier tipo de ate&iacute;smo <strong><em><span style="font-weight: normal">si se considera este &uacute;ltimo como la negaci&oacute;n radical de toda forma de divinidad o de absoluto que no pueda ser reducida al hombre.</span></em></strong> Y a&ntilde;adir&eacute; que el paganismo no es siquiera &laquo;prometeico&raquo;, pues, al contrario, implica el rechazo de esa hybris de tit&aacute;n que conduce al hombre a destituir a los dioses con la vana esperanza de ocupar su lugar.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Dicho esto, creer que los paganos veneraban a sus dioses como los cristianos adoran al suyo ser&iacute;a un error. Inmanente y transcendente a un mismo tiempo, el dios de los cristianos s&oacute;lo existe a partir de s&iacute; mismo, como autosuficiencia absoluta, realidad absolutamente incondicionada y perfecta libertad, y as&iacute; es como se revela al hombre. En el paganismo no hay revelaci&oacute;n sino, antes bien, mostraci&oacute;n, desvelamiento, epifan&iacute;a. El mundo en su totalidad es transparente a lo divino. Por otro lado, mientras que en el cristianismo la relaci&oacute;n del hombre con Dios es ante todo jer&aacute;rquica (debo obedecer a Dios), <strong><em><span style="font-weight: normal">en el paganismo la relaci&oacute;n del hombre con los dioses es ante todo del orden del don y del contra-don: los dioses me dan y yo doy a los dioses. El sacrificio no es un testimonio de obediencia sino una forma de mantener y de contribuir al orden del cosmos.</span></em></strong><strong><span style="font-weight: normal"></span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong><span style="font-weight: normal">&nbsp;</span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong><em><span style="font-weight: normal">Los dioses, podr&iacute;a decirse, no son la &uacute;ltima instancia en el paganismo, precisamente porque el paganismo coloca a los propios dioses en el horizonte de la cuesti&oacute;n del Ser.</span> </em></strong>A este respecto, son muy conocidas las admirables palabras de Her&aacute;clito: &laquo;Este mundo, el mismo para todos, no fue hecho por los dioses ni por los hombres. Siempre estuvo ah&iacute; y siempre estar&aacute;. Fuego eterno que ora se enciende, ora se apaga&raquo; (fragm. 30). As&iacute; se comprende por qu&eacute; el mito sit&uacute;a <strong><em><span style="font-weight: normal">al Destino por encima de los dioses</span></em></strong> y por qu&eacute; el paganismo da tanta importancia al razonamiento por analog&iacute;a, que Plat&oacute;n ten&iacute;a por el mejor de los posibles, porque se funda en la idea del cosmos.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Por lo que respecta a si el paganismo es una fe o una religi&oacute;n, ser&iacute;a necesario comenzar por preguntarse si el uso indiscriminado de la palabra &laquo;religi&oacute;n&raquo; para designar cualquier forma de creencia no constituye hoy una facilidad sem&aacute;ntica que permite a nuestros contempor&aacute;neos divagar sobre la pretendida &laquo;convergencia&raquo; entre las religiones, ya sea desde una perspectiva &laquo;ecum&eacute;nica&raquo; o desde una imaginaria &laquo;Tradici&oacute;n primordial&raquo;. En el norte de Europa, en todo caso, la palabra &laquo;religi&oacute;n&raquo; es un t&eacute;rmino importado. Estoy tentado de decir que <strong><em><span style="font-weight: normal">un pagano no cree, sino que se adhiere, y que esta adhesi&oacute;n, indisociable de una pertenencia colectiva, implica a su vez una pietas, la clara conciencia de asumir la finitud como realidad com&uacute;n</span></em></strong><strong><span style="font-weight: normal">.</span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><strong><span style="font-weight: normal">&nbsp;</span></strong></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">P.: </span>Desde hace alg&uacute;n tiempo presenciamos una delirante ofensiva que pretende asimilar el paganismo a pr&aacute;cticas morbosas (del tipo profanaci&oacute;n de sepulturas) o incluso al &laquo;satanismo&raquo; profesado en determinados medios musicales &laquo;hard&raquo;. &iquest;Qu&eacute; opina de tal correspondencia? Yendo al fondo de la cuesti&oacute;n, &iquest;el paganismo es necesariamente anticristiano? Y a la inversa, &iquest;el cristianismo fue siempre antipagano?</strong></em><em><strong><span style="font-style: normal"></span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">&nbsp;</span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">A.: </span></strong></em>Est&aacute; fuera de toda duda que el &laquo;satanismo&raquo; no es m&aacute;s que la inversi&oacute;n del cristianismo. Adorar a Sat&aacute;n es adorar al &aacute;ngel ca&iacute;do, esto es, al doble negativo del Dios de la Biblia. La contradicci&oacute;n de cualquier tendencia &laquo;satanista&raquo; es que no puede prescindir del Dios al que intenta oponerse, pues, en caso contrario, sus &laquo;transgresiones&raquo; no tendr&iacute;an el menor sentido. &iquest;Por qu&eacute; blasfemar contra Dios si se est&aacute; convencido de su inexistencia? &iquest;Qu&eacute; sentido puede tener la profanaci&oacute;n de una hostia si &eacute;sta no es m&aacute;s que un pedazo circular de pan &aacute;cimo? Desde esta perspectiva podr&iacute;a decirse que el &laquo;satanismo&raquo; contribuye a la perennidad del cristianismo en su vertiente oscura -al tiempo que abastece a los peri&oacute;dicos de un &laquo;sensacionalismo&raquo; muy del esp&iacute;ritu de los tiempos.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Respecto a los &aacute;mbitos a los que Vd. alude, no hay mucho que decir. All&iacute; se dan cita sobre todo adolescentes &aacute;vidos de provocaci&oacute;n que navegan entre fanzines ef&iacute;meros y creaciones musicales agresivas del estilo &laquo;hard metal&raquo; o &laquo;black gothic&raquo;. Algunos son sencillos psic&oacute;patas que se sienten invenciblemente atra&iacute;dos por la brutalidad, los cementerios, las misas negras, hasta por la necrofilia. Los m&aacute;s, afortunadamente, no han pasado del comic y de la ciencia ficci&oacute;n. Su &laquo;paganismo&raquo; consiste esencialmente en fantasear con h&eacute;roes de grandes biceps y maxilares de hormig&oacute;n o hacer apolog&iacute;a de cuanto constituye lo contrario del paganismo: la violencia pura y el caos. Podr&iacute;amos hablar, en este caso, de un paganismo estilo Conan el B&aacute;rbaro o Dragones y Mazmorras.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">P.: </span>En el pasado las religiones fueron siempre normativas; no consist&iacute;an s&oacute;lo en simples relatos ejemplarizantes, sino que impon&iacute;an el respeto a un cierto n&uacute;mero de normas. Esto es igualmente v&aacute;lido para el cristianismo y para las religiones precristianas. Los ap&oacute;stoles de la &laquo;tolerancia pagana&raquo; no pueden olvidar que S&oacute;crates fue condenado a beber la cicuta por un delito de ate&iacute;smo, o que la negativa a reconocer el car&aacute;cter divino del poder imperial romano era severamente castigada. El neopaganismo, &iquest;conserva esta pretensi&oacute;n normativa? Lo sagrado que dice buscar en el mundo, &iquest;puede a su vez establecer prohibiciones y, en consecuencia. leyes? El neopaganismo. en otros t&eacute;rminos, &iquest;es neutro u ordena valores? &iquest;Posee un discurso imperativo acerca del bien y del mal?</strong></em><em><strong><span style="font-style: normal"></span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal"><em><strong><span style="font-style: normal">&nbsp;</span></strong></em></p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">A.: A mi entender la pregunta est&aacute; mal planteada. As&iacute; formulada, deja entrever que la religi&oacute;n constituye necesariamente la fuente de la moral, lo que no es as&iacute; en absoluto. El cristianismo es, con seguridad, una religi&oacute;n moral, ya que su raz&oacute;n de ser es ofrecer la posibilidad de una &laquo;salvaci&oacute;n&raquo;. La falta moral se confunde con el pecado, esto es, con la transgresi&oacute;n de los mandamientos de Dios. A la inversa, &laquo;si Dios no existe, entonces todo estar&iacute;a permitido&raquo;. No ocurre as&iacute; en el paganismo; los dioses del paganismo no est&aacute;n para sancionar las transgresiones a la moral y menos para dedicarse a la contabilidad de las buenas y las malas acciones. Incluso a veces sus propias acciones nos resultan &laquo;inmorales&raquo;. &iquest;Significa esto que los paganos est&aacute;n libres de toda norma &eacute;tica?</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Evidentemente, no. Significa tan s&oacute;lo que para ellos la religi&oacute;n no es el fundamento de la moral, lo que no le impide ser normativa en algunos otros aspectos (todo rito es normativo, sin necesidad de ser moral). Cuando <span>Tito</span>, <span>Pit&aacute;goras </span>o <span>Publio Siro </span>recomiendan encarecidamente practicar la caridad; cuando <span>S&eacute;neca </span>o <span>Marco Aurelio </span>predican la benevolencia y la generosidad, no sienten ninguna necesidad de fundamentar sus exhortaciones en un mandato de los dioses. Plat&oacute;n afirma, es cierto, que ninguna moral es posible sin la creencia en una retribuci&oacute;n en el m&aacute;s all&aacute;. Sin embargo, <span>Arist&oacute;teles </span>escribe la &Eacute;tica a Nic&oacute;maco tras negar expl&iacute;citamente la inmortalidad personal del alma. La moral pagana no es, en definitiva, una moral de la retribuci&oacute;n: moralmente el hombre no necesita ser &laquo;salvado&raquo;, sino ayudado en su tarea de construirse a s&iacute; mismo.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La humanidad no ha esperado a la llegada del cristianismo para plantearse preocupaciones morales. Una sociedad que no distinguiera entre lo que es moralmente bueno o moralmente malo, sencillamente no podr&iacute;a existir. Desde ese punto de vista mueve a risa leer en algunas publicaciones &laquo;neopaganas&raquo; que el bien y el mal no existen para un pagano (o incluso que la moral "pagana" se asemeja al punto de vista del hedonismo liberal: &laquo;Haz lo que quieras siempre que no perjudiques a los dem&aacute;s&raquo;). Sin embargo, el idealismo kantiano es incapaz de establecer el fundamento de la exigencia moral (es decir, seg&uacute;n Kant, la fuente de la aspiraci&oacute;n a una voluntad pura y formalmente aut&oacute;noma). Arist&oacute;teles se acerc&oacute; m&aacute;s cuando defini&oacute; la moral como una &laquo;virtud heredada&raquo; (Pol&iacute;tica, 4,9). La fuente fundamental de la moral es, en efecto, la plasticidad humana. El hombre no est&aacute; enteramente determinado por sus instintos, ni sus instintos est&aacute;n completamente programados respecto a su objeto. De ah&iacute; resulta que el hombre est&aacute; siempre en situaci&oacute;n de construirse o de perderse, de menguar o de crecer, y que la realizaci&oacute;n de sus deseos puede significar igualmente su destrucci&oacute;n. Al no estar &iacute;ntegramente determinado por su naturaleza, al ser capaz -como dice Her&aacute;clito- de lo mejor y de lo peor a un tiempo, el hombre s&oacute;lo puede construirse a s&iacute; mismo por medio de un c&oacute;digo moral que d&eacute; sentido a estas palabras: lo &laquo;mejor&raquo; y lo &laquo;peor&raquo;. En este sentido puede afirmarse que la moral, incluso antes de ser inculcada y aprendida, se funda en una disposici&oacute;n (hexeis) en el sentido aristot&eacute;lico del t&eacute;rmino.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">A mi entender, cuando se habla de moral hay que distinguir tres niveles diferentes. Hay en primer lugar reglas morales elementales e indispensables para la vida en sociedad; tales normas son casi universales, lo que parece indicar que fueron adquiridas en el transcurso de la evoluci&oacute;n de la especie. Estas reglas se traducen en leyes que determinan de tal modo las conductas que &eacute;stas responden a las exigencias de la moral, incluso si no es el sentido moral quien las inspira (puede inspirarlas, por ejemplo, el miedo a la sanci&oacute;n). Tenemos despu&eacute;s los valores o sistemas de valores &eacute;ticos que han cristalizado en el seno de las diferentes culturas y que pueden variar considerablemente de una cultura a otra. Estos valores poseen tambi&eacute;n un contenido social, aunque su transgresi&oacute;n no siempre sea objeto de sanci&oacute;n por la ley.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">En el paganismo, el sistema de valores dominante es con toda evidencia el del honor, que pone el acento por encima de cualquier otra cosa en el don, la gratuidad, el orgullo, la palabra dada. <span>Jean-Pierre Vernant</span>, despu&eacute;s de <span>Dodds </span>y otros, ha calificado a la Grecia antigua como una &laquo;cultura de la verg&uuml;enza y del honor, opuesta a las culturas de la falta y el deber&raquo;. &laquo;Cuando un griego obra mal, escribe, no tiene la sensaci&oacute;n de haber cometido un pecado -esa especie de malestar interior-, sino de haberse mostrado indigno de aquello que &eacute;l mismo y los dem&aacute;s esperaban de &eacute;l, de haber &#39;perdido la cara&#39;. Cuando obra bien, no lo hace por conformidad a una obligaci&oacute;n que le ha sido impuesta, a una regla del deber decretada por Dios o por el imperativo categ&oacute;rico de una raz&oacute;n universal; lo hace cediendo a la atracci&oacute;n de los valores tanto est&eacute;ticos como morales, de lo Bueno y lo Bello. La &eacute;tica no significa obediencia a una coacci&oacute;n sino acuerdo &iacute;ntimo entre el individuo y el orden y la belleza del mundo&raquo; (Entre mythe et politique).</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">El tercer nivel, en fin, corresponde a la &eacute;tica de las virtudes, es decir, al esfuerzo que debe ser ejercido sobre uno mismo para alcanzar la excelencia gracias a la pr&aacute;ctica de las virtudes. (El t&eacute;rmino debe ser tomado, evidentemente, en su sentido original de &laquo;buena calidad natural&raquo;). Esta &eacute;tica de las virtudes posee una dimensi&oacute;n m&aacute;s personal, pero no es independiente del sistema de valores en el que se ejerce. La palabra &laquo;&eacute;tica&raquo; remite al t&eacute;rmino griego ethos, &laquo;h&aacute;bito&raquo;, como la palabra &laquo;moral&raquo; remite al t&eacute;rmino latino mores, &laquo;las costumbres&raquo;.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">Arist&oacute;teles dice que las virtudes no surgieron en nosotros ni por naturaleza ni contra natura: somos capaces, por naturaleza, de adquirirlas y de llegar a la excelencia por el h&aacute;bito, es decir, por el deseo continuo de construcci&oacute;n de s&iacute;.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">La diferencia entre los paganos v los cristianos no es en absoluto una diferencia &laquo;moral&raquo;, en el sentido de que unos se conduzcan moralmente mejor que los otros. M&aacute;s bien se refiere a los fundamentos y motivos del acto moral y a los valores que unos y otros hacen prevalecer. <span>Vladimir Soloviev </span>sostiene, por ejemplo, que s&oacute;lo la piedad puede servir de fundamento interior para la relaci&oacute;n moral, con el pr&oacute;jimo. Esta idea es ajena al paganismo; para &eacute;l existen otras formas de reconocer la val&iacute;a de los dem&aacute;s, formas que no se limitan a experimentar la piedad. Del mismo modo, la cuesti&oacute;n no es saber si la moral es necesaria o superflua, pues su necesidad se hace evidente, sino que se trata de saber si el sentido de nuestra presencia en el mundo y del mundo mismo se hallan sometidos a un juicio moral, cosa que evidentemente yo no mantengo. El paganismo no eleva un juicio moral sobre el mundo; para &eacute;l s&oacute;lo hay un &uacute;nico Ser, y no hay bien superior a ese Ser.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">En cuanto al proceso de S&oacute;crates, que es un caso excepcional, s&oacute;lo puede ser entendido en su contexto pol&iacute;tico. Bastar&iacute;a con observar que los disc&iacute;pulos de S&oacute;crates nunca fueron perseguidos y que el m&aacute;s c&eacute;lebre de entre ellos, Plat&oacute;n, pudo ense&ntilde;ar sin ninguna dificultad en su academia. Pero yo se&ntilde;alar&iacute;a tambi&eacute;n que el proceso contra S&oacute;crates muestra c&oacute;mo los Antiguos, contrariamente a lo que algunos afirman un poco a la ligera, cre&iacute;an en sus mitos. En caso contrario, la mejor forma de desacreditar a S&oacute;crates no hubiera sido acusarlo de &laquo;ate&iacute;smo&raquo;. <span>Andr&eacute; Neyton </span>escribe que &laquo;la fe absoluta mantenida durante milenios por la inmensa mayor&iacute;a de los paganos no puede ponerse en duda&raquo;. De no haber sido &eacute;ste el caso, no hubiese sido necesario perseguir durante siglos a los paganos para hacerles renunciar a una fe que ya se habr&iacute;a perdido en el tiempo.</p>  <p style="text-align: justify" class="MsoNormal">&nbsp;</p>  <p>&nbsp;[Compra "&iquest;C&oacute;mo ser pagano?" en <a href="http://www.edicionesnuevarepublica.com/enr_pagano.htm">Ediciones Nueva Rep&uacute;blica</a> .]</p>]]></description><pubDate>Mon, 25 Jun 2007 21:18:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
